domingo, 6 de octubre de 2013

Sexismo cotidiano

by Irene y Marta A. • 1 de septiembre de 2013 El sexismo es algo totalmente cotidiano. Lejos de lo que pueda parecer a priori, es algo que todas las mujeres sufrimos a lo largo de nuestras vidas. Ilustración: Marta A. -------------------------------------------------------------------------------- Sólo por ser mujeres nos vemos sometidas a determinados comentarios y situaciones que nos colocan en un plano de inferioridad con respecto a los hombres. Ser vistas como carne, ser tratadas como seres estúpidos nacidos para complacer y que nos digan de todo por la calle es de lo más frecuente. Detrás de todo esto –y mucho más que hay- encontramos un problema todavía mayor al propio sexismo que encierran: la normalización. Considerar normal que nos griten groserías por la calle, pensar que las mujeres poseemos por naturaleza un don especial para limpiar, o restarle importancia a que nos toquen el culo mientras bailamos con nuestras amigas, hace que perdamos de vista el machismo que hay detrás de todo esto. De esta manera se va perpetuando. Es por eso que desde PK queremos aportar nuestro granito de arena visibilizando una pequeña parte de nuestras experiencias (hay más historias, algunas no incluidas por su gravedad). Si me pongo a pensar que todo esto sucede con una frecuencia pasmosa, se me pone la piel de gallina… Sigue pareciéndome increíble la cantidad de historias que hemos recogido solamente preguntando en la redacción. No es una cuestión individual: no es algo que me afecte solamente a mí, a mi amiga o a mi vecina, es algo que sufrimos todas. Ésta es una pequeña muestra de lo que a todas nos pasa. Optamos por hablar, por denunciar, por visibilizar. Tenía 13 años y volvía de dar un paseo con unas amigas. En mi misma calle me paró un hombre de unos 40 años a preguntarme por una dirección. Mientras yo le explicaba e iba mirando de reojo el coche que tenía parado en doble fila, él se fue acercando y cuando quise darme cuenta lo tenía encima tocándome el culo y la vulva. Le empujé y huí. Nadie antes me había tocado la vulva. Fue una experiencia horrible, volví corriendo y temblando a casa. De los 17 hasta los 20 años cuando volvía por las noches en tren de ver a mi novio, me enfrentaba prácticamente siempre a algún tipo de acoso: desde los mal llamados “piropos” hasta que me intentaran besar. Por supuesto, también persecuciones. Me fastidia comprobar que cuando paseo con mi pareja, al pasar delante de grupos de chicos voy menos tensa; y es que con él no me dicen nada. Sin embargo si voy sola soy blanco de múltiples “piropos” y mofas. Mi primera pareja me maltrataba psicológicamente haciéndome sentir inferior, estúpida, loca e infantil. Me sentía, en aquél entonces, como la culpable del mal funcionamiento de la relación. Nadie me dijo que estuviera siendo maltratada, lo tuve que ver y aceptar diez años después por mí misma. Tendría unos 10 o 12 años y salí alegremente con mis patines. Un chico de mi edad me acorraló contra la pared y me toqueteó todo el cuerpo de una forma muy agresiva mientras hacía comentarios obscenos. Volví a casa llorando y estuve mucho tiempo sin salir sola a la calle. Un tiempo después me lo volví a cruzar por la calle (no he olvidado su cara) y en esa ocasión “sólo” me tocó el culo… No sé si él se acordaba de mí o era una práctica habitual. La primera vez que tuve un pene de cerca fue en una parada de autobús cuando tenía quince años. Estaba hablando con una amiga tranquilamente y vi a un señor con la bragueta bajada mostrando como si nada su miembro erecto. No fue una primera vez muy agradable, la verdad. Mi adolescencia fue especialmente chunga a la hora de volver a casa. Para llegar a ella hay que pasar por un parque. Allí violaron a una de mis mejores amigas. Cada vez que tenía que pasar por allí sola, me entraba ansiedad, lloraba y recordaba toda su historia, temiendo que en cualquier momento me pudiese suceder también a mí. Mi último año de carrera mi grupo de amigos y yo teníamos entre nosotros una broma friki de ser un grupo de superhéroes y que cada uno tenía un poder especial y único. A mí me llamaban “Pajiwoman, el terror de los pajilleitors” porque tuve un período en que no paraba de encontrarme señores en el coche, en cualquier parte de mi ciudad, masturbándose como si no hubiese un mañana. Recuerdo cuando tenía 16 años, en el autobús de vuelta a casa siempre estaba el típico grupito que te hacía comentarios, te decía lo guapa que estabas y la pena de que estuvieses sola, etc., ¡de lo más desagradable! Al bajar en mi parada se bajaron conmigo pero yo no hice caso y seguí andando hacia casa y me encendí un cigarrillo. MI último cigarrillo. Al momento escucho detrás mío ¿me das un piti? Y me encuentro a la panda del moco del bus, les digo que no tengo más, se acercan a mí y me lo quitan de la boca. No dije nada y me fui cabreada/acojonada a casa. Cuando voy al trabajo paso delante de varios bares con sus respectivos obreros, trabajadores y parados varios que siempre tienen algún comentario que hacer… Creo que lo llaman “piropos” pero a mí lo único que hacían era sentirme incómoda. Claro… que como ya tengo una edad, un día paré en seco y les dije que gracias pero que no eran formas. Ahora me dicen “buenos días” :) . Cuando tenía 9 años iba con mi amiga por una calle de mi pueblo en un caluroso día de verano. Llegaron dos niños un poco más mayores (13 o 14) y empezaron a echarnos agua con unas pistolas de agua. Nosotras nos reímos y correteamos por la calle, como un juego. Llegó un punto en el que nos acorralaron contra una pared y mientras nos echaban agua -aún reíamos y pegábamos chilliditos- uno de ellos me metió la mano bajo la falda y me agarró la vulva con agresividad. Les empujamos y salimos corriendo, y seguíamos riendo, aunque mi risa ya era forzada. Empecé a darme cuenta de que los chicos ya se interesaban por estar cerca de mí por razones muy ajenas a mi personalidad o mi habilidad para jugar al fútbol. Tendría unos 20 años cuando fui a una romería. Era un día con carretas y caballos, por el campo y hasta las tantas de la madrugada. Todo el mundo acaba fatal, y el camino de vuelta es más peligroso porque todo el mundo sabe que los caballistas van borrachos, y al fin y al cabo, estás en un carril en medio del campo sin iluminación. Me hacía ilusión montarme en un caballo, ya que hacía años que no lo hacía. En el camino de vuelta, alguien me presentó a un caballista y me preguntó que si quería montarme con él, que me daba una vuelta. Mi yo idiota y borracho dijo alegremente que sí y se montó delante de él, de modo que él me rodeaba con sus brazos cogiendo las riendas y yo quedaba en medio entre la cabeza del caballo y él. Al cabo de unos minutos me di cuenta de que habíamos avanzado mucho en el carril, y que mi carreta quedaba muy atrás, tanto que no se veía más que una luz en la lejanía. Me di cuenta de que estaba sola, en medio del campo, con un hombre al que no conocía de nada. En ese momento empezó a besarme por el cuello y a manosearme con violencia. Le dije que parara, casi gritando, pero no me hacía caso. Era una situación desesperada y yo no podía escapar, el caballo era muy alto y no sabía bajarme. Opté por tirarme del caballo y salir corriendo carril abajo, hasta que encontré mi carroza y me eché a llorar. Todos se lo tomaron muy en serio, pero me preguntaban que quién era con quien me había montado, y yo no podía recordar su cara. Estaba borracha, así que ya estaba todo dicho. La guinda del pastel vino un rato más tarde, cuando caminaba agazapada en los brazos de un amigo -que intentaba tranquilizarme-, aún llorosa. Dicho “amigo” se acercó e intentó besarme. Joder, ¿en serio? Cuanto tenía 16 años mi vecina tuvo unos huéspedes un tanto particulares, sobre todo uno de ellos. Yo era una cría, y estos eran hombres de negocios “oscuros”, no sé bien a lo que se dedicaban pero las habladurías del barrio decían que eran traficantes, que tenían un puticlub… No sé, el caso es que durante las semanas que estuvieron en casa de esta vecina, de negocios también “rarillos”, no sé cómo pero consiguieron el teléfono de mi casa. Me llamaban (siempre una voz principal y risas y voces secundarias) cada vez que me quedaba sola. Eso era lo que me daba más miedo pues sabía que me observaban. Jamás lo hacían cuando estaba mi madre, padre o hermana. Imaginaos lo que ese hombre me decía. Cada vez que salía del instituto corría como una posesa para meterme en mi casa. Alguna vez se me cruzó en un coche a la salida del instituto, no recuerdo su cara pero sí muy bien su voz. Respiré tranquila cuando me enteré que se fueron del barrio pero durante un buen tiempo estuve obsesionada con el teléfono y me sentía observada continuamente. Mientras estaba en la facultad, solía ir de tanto en tanto a un mercado de mi ciudad a buscar libros antiguos con una amiga. Al salir, siempre contábamos los viejos que se habían rozado contra nuestro culo en los pasillos llenos de gente. Y había unos cuantos que utilizaban esa estrategia… Aprendí de la peor forma posible que, a pesar de que se vea un caso de violencia machista, por parte de los espectadores puede haber atenuantes: cuando tenía 13 años, estaba enamoradilla de un chico de mi clase. Pero se ve que al chico en cuestión no le debía hacer mucha gracia porque en medio del parque donde íbamos todos después de clase, me acorraló contra una pared y delante de media clase, apretó las manos en mi cuello. Un intento de estrangulamiento en toda regla ¿no? Pues nadie quiso acompañarme a decir nada al colegio, sólo una amiga que dudó un poco. Los profesores no me hicieron ni caso y claro, como nadie quiso decir nada, ahí se quedó todo. Eso sí, todos decían: “pero si él es muy buen chico, quizá es que tú le has puesto nervioso”. Y esto cuando éramos casi niños, espero que nadie les tenga de testigos ahora en un caso parecido… Hace un par de años tuve que ir a hacerle papeleo a una amiga al rectorado de mi universidad, porque ella estaba fuera de la ciudad. Me equivoqué de parada de autobús porque no sabía muy bien cómo se llegaba y tuve que cruzar un parque que hay al lado de la universidad. Serían las doce y pico de la mañana. De repente oí que alguien me llamaba y vi movimiento detrás de unos matorrales. Había un hombre diciéndome obscenidades y masturbándose. Me asusté muchísimo y aceleré el paso para salir de allí. No había nadie más cerca y me dio mucho miedo decirle nada, porque no sabía lo que me podía hacer. Hace cosa de un mes iba de camino a la parada del autobús y un hombre bastante mayor hizo un comentario obsceno sobre mi pecho. Lo más curioso del asunto es que yo llevaba una camiseta que no era ceñida y que me tapaba hasta el cuello. Creo que es ilustrativo de cómo lo que llevemos puesto o lo que hagamos no tiene nada que ver ni es la causa por la que sufrimos este tipo de acoso. La semana pasada volvía de tomar unas cervezas con una amiga. Dos chicos que venían de frente nos preguntaron por un bar, y yo les dije que justo veníamos de allí y ya habían cerrado. Uno de ellos se presentó, educadamente, y después me dijo que era muy guapa y que se había enamorado de mí. La situación empezaba a incomodarme y le dije que nos íbamos ya a casa y empezó a insistir para que me fuera con él a la suya. Finalmente intentó besarme cuando claramente yo no quería hacerlo, y tuve que apartarme rápidamente. Hace muchos años, en el instituto, yo llevaba un piercing en el labio con forma de pincho. Tuve que soportar comentarios de dos profesores distintos diciéndome que si no le hacía daño a mi novio cuando hacíamos ciertas prácticas sexuales. Nunca me atreví a protestar por ello porque el resto de la clase se reía de los comentarios y me decía que no era para tanto, que era sólo una broma sin mala intención. En una tienda, el dependiente se fijó en que tenía un piercing en la lengua y me dijo que le gustaba, porque su anterior novia lo tenía y cuando practicaban sexo oral le daba mucho placer, y que no le importaría probar conmigo. ¿Y vosotras, Fridas? ¿Cuáles son vuestras experiencias? Si además queréis leer o aportar más experiencias de sexismo cotidiano para un proyecto de visibilización, visitad la web Sexismo Cotidiano. También tienen site de Argentina. Están en Facebook y tienen Twitter España y Twitter Latinoamérica. Proyecto Kahlo http://www.proyecto-kahlo.com/2013/09/sexismo-cotidiano/

Cómo me convertí en víctima de una violación

Yo tenía 18 años y 4 meses, así que oficialmente ya era una mujer adulta. Eran las vacaciones de verano antes de comenzar la universidad y la independencia. Todos habíamos recibido nuestros resultados del nivel A y estábamos estudiando las diferentes universidades. Alguien del instituto dio una gran fiesta en un local de la iglesia, regalo de sus padres por sacar buenas notas en los exámenes del nivel A y por cumplir 18. Yo llevaba mi nuevo vestido de terciopelo azul, el cual me hacía pensar que me encontraba entre la gente más guay. Aquella noche, yo estaba hablando con una amiga cuando un chico se acercó y me besó. Digo “chico”, aunque supongo que quiero decir “hombre”; aún pensaba en los chicos del grupo como chicos (él tenía 19, por cierto). Sin previo aviso, sin ningún comentario de por medio, simplemente me agarró, me apretó contra si para que no pudiera moverme, metió su lengua en mi boca y me besó. Lo encontré repulsivo y chocante, aunque bohemio, emocionante y extravagante. No tenía ni idea de quién era este chico, no lo había visto nunca, supe inmediatamente que no me gustaba, pero ni se me pasó por la mente preguntarme su derecho a sobrepasar los límites establecidos. Era una fiesta. Se suponía que los hombres actuaban así, o eso creía yo. Habría quedado como una mojigata si me hubiera negado. Nadie me había dicho que solo los abusadores se comportan así, que los hombres que se sienten atraídos por ti -pero que no se sienten con derecho a propasarse- no te agarran de ese modo. Escapé riéndome con mi amiga, la cual estaba bastante flipada con el comportamiento del chico y, probablemente, por mi reacción: “Qué tío más raro”. Pero yo estaba muy nerviosa e inocentemente halagada por haberme liado con un tío tan pronto; significaba que un hombre se había fijado en mi, y para eso normalmente hace falta esforzarse, ¿verdad? O eso es lo que nos enseñan a las mujeres: a esforzarnos por conseguir la atención masculina. Significaba que podría estar en “ese” grupo el lunes por la mañana: el grupo de los que habían ligado el sábado por la noche. Nunca había estado en ese grupo antes, sentía que había llegado a la meta. Crecí en una familia en la que mi intimidad y privacidad nunca habían sido respetadas, así que no lo encontré tan intrusivo como mi amiga. Durante el resto de la fiesta, sin embargo, evité deliberadamente al chico en cuestión, porque aunque su comportamiento me había llevado al grupo de la gente guay, él no me gustaba y le encontraba bastante repulsivo, así que no quería repetir la experiencia del beso. En una ocasión le pillé mirándome intensamente, y no vi nada siniestro en ello. No tenía sospechas, nada de un sexto sentido, ningún sentido arácnido que me alertara de que ese hombre era un depredador sexual. ¿Cómo podía haber sospechado? Crecí en una sociedad en la que había un anuncio de “Impulso” en la tele: un hombre agarra a una mujer en una estación y le da un morreo, y nadie lo llama agresión sexual, todos dicen que “los hombres no pueden evitar actuar por Impulso“. Ese era el slogan. Así que cuando un hombre me hizo aquello en una fiesta, yo no pensé que era una agresión sexual: simplemente pensé que se trataba de un buitre poco atractivo que se comportaba como cualquier otro. Toda mi cultura me dice eso. Además, descubrí que era el hermano de alguien de mi clase, alguien que pensé que era honesto, alguien con quien me hubiera gustado enrrollarme en un momento dado, y pensé que ese tío había arruinado aquella posibilidad para mi aquella noche. Los hermanos de la gente están bien, no tienes que preocuparte por ellos. Me llevó años darme cuenta de que ese beso había sido una emboscada: me había elegido de ese modo para asegurarse de que, si en el futuro yo declaraba haber sido violada, él podría acudir a un montón de testigos que dijeran que habíamos estado besándonos en la fiesta. Así se aseguraba que saldría impune, porque como todo el mundo sabe, una vez que una mujer besa a un hombre, él tiene el derecho a penetrar su cuerpo tanto si ella quiere como si no. Más tarde, oi que había besado a otra chica del mismo modo. Así que nos tendió la trampa a las dos, aunque al final fue ella la que se salvó. Cuando unos cuantos de nosotros nos marchamos en un gran grupo para caminar hasta la parada de taxis, él estaba con nosotros. Mientras caminábamos, él se acercó a mi y comenzó a hablar. Le respondí por cortesía. Las mujeres son criadas para ser educadas, para responder a las tentativas de conversación de los hombres. Incluso si antes se han pasado de la raya, nosotras debemos ignorarlo y no darle más vueltas. Así que eso es lo que hice. Me comporté normalmente y hablé con él. Sin saber exactamente cómo ocurrió, me di cuenta de que estábamos quedándonos atrás con respecto al resto del grupo. Al principio no me preocupó. Estaban a la vista, solo que nosotros estábamos mucho más atrás. En un momento dado, yo dije algo al respecto e intenté alcanzarlos, pero él tiró de mi. Supongo que es en este momento cuando aquellos que culpan a la víctima dicen que debería haber gritado, pedido ayuda. Porque en ese momento debí haberme dado cuenta de que planeaba violarme. Pero no lo hice. Porque también me enseñaron que asumir que un hombre es un violador solo porque me está impidiendo hacer algo que claramente quiero hacer, es de histéricas o de feministas odia-hombres y con pelo en los sobacos, lo cual es algo Malo. Así que, una vez más, su comportamiento no me alarmó, lo percibí como normal. Los límites de las mujeres siempre son sobrepasados por los hombres y siempre se nos dice que si le damos demasiada importancia, somos irracionales, poco amigables, maleducadas, histéricas, difíciles: todo negativo. Así que si eres joven, nunca has sido violada -no sabes lo común que es- y das por sentado que se sobrepasarán tus límites, porque es lo que la sociedad te ha enseñado, entonces no sientes alarma. En mi caso, sentí fastidio, pero nada más. Cuando él tiró de mi, me llevó a un portal y comenzó a besarme. Yo me resigné a la idea de tener que morrearme con él un poco antes de conseguir un taxi, porque no se me ocurrió darle con la rodilla en las pelotas y correr gritando. Algunos dirán que debería haber hecho exactamente eso, a pesar de que, sin ningún género de dudas, habría sido acusada de ser una histérica exagerada. De cualquier modo, siendo él más grande y más fuerte que yo, aquello no era una opción. De vez en cuando, continuábamos caminando hasta que volvía a llevarme a otro portal y me besaba algo más. Poco a poco, íbamos llegando a la parada de taxis. Un portal resultó tener un pequeño callejón al lado. Antes de que pudiera darme cuenta, él estaba tirando de mí hacia el callejón, riendo de forma cómplice como si aquello fuera idea mía también. Incluso entonces, no me sentí amenazada. Incluso entonces, no pensaba que ese hombre fuera a violarme. ¿Por qué iba a hacerlo? Él era el hermano de alguien, no un violador en un callejón oscuro… ups. Hasta el momento en que me bajó las braguitas y senti su pene, no llegué a pensar que realmente me violaría. Incluso mientras entraba en mi, mi emoción principal era incredulidad. Simplemente no podía creer que estuviera pasando. Este tío asqueroso había conseguido, de algún modo, separarme de mis amigos y llevarme a un callejón. Y ahora me estaba violando. Y yo había cooperado, joder. No había montado un escándalo, había ido consintiéndolo todo, prácticamente le había dejado hacerlo. Sentí una total incredulidad. Y me sentí jodidamente estúpida. Como muchas víctimas de violación, me culpé a mi misma por no haberme dado cuenta de que era un violador y no haberme librado de su violación, en lugar de culparle a él por ser un violador. Me quedé allí tumbada esperando a que terminara, esperando que fuera rápido para poder irme a casa. Después, me preguntó si estaba bien y me pidió mi número de teléfono. Se lo di, demasiado anonadada para saber qué otra cosa hacer. Entonces me llevó a la parada de taxis “para que estuviera a salvo” (!!) y me dijo que me llamaría. Durante el camino a casa, pensé en si había sido violada o no, y como muchas víctimas de violación, me convencí a mi misma de que no. Me sentía como si lo fuera, pero me dije a mi misma lo que la sociedad me habría dicho: que era poco razonable sentirse así, que yo no había dicho que no, y si lo había dicho, no lo había dicho con la suficiente fuerza, con la suficiente agresividad. No había peleado por deshacerme de él, no me había resistido cuando me llevó hasta el callejón; no me había resistido en absoluto. Solo que sí me había resistido, aunque no de la forma que la sociedad define “resistencia”. La sociedad ha dejado a los violadores que definan lo que significa resistencia: gritar, llorar, arañar, empujar, patalear, morder, golpear. Yo no me resistí así. Mi resistencia fue escabullirme un poco, volver la cabeza cuando intentaba besarme, tratar de parar su mano bajo mis braguitas, empujarle inútilmente, decir que quería coger mi taxi… Todas las cosas que los hombres normales reconocen como una participación no muy entusiasta cuando se relacionan con una mujer, pero que ven como un “área gris” cuando hablan sobre violación. Los violadores se las han arreglado para que la sociedad crea que lo que yo hice fue consentir. Porque no me resistí del modo en que los violadores -y la sociedad- dicen que las mujeres deberían resistirse: han definido nuestra no-participación en consentimiento. No le traté como se supone que las mujeres tratan a los violadores, le traté como muchas mujeres tratan en realidad a los violadores: como un incordio que tiene que ser tolerado un ratito. Me han educado en que tienes que aguantar que los hombres te toquen cuando tú no quieres que lo hagan. La única vez que vi a una mujer reaccionar de forma furiosa a dicho comportamiento, todos se rieron de ella y comentaron lo desmesurado de la reacción, dado que él no había pretendido hacer nada malo. Así que yo asimilé el mensaje: que tratar como un violador a un hombre que está actuando como un violador es de ser una arpía histérica e irracional, y que pierdes credibilidad si lo haces. Así que me apliqué el cuento. Es lo que hacemos las mujeres. Y luego la sociedad nos dice que es culpa nuestra que nos hayan violado, porque no hicimos aquello por lo que nos llaman arpías histéricas. Cuando él se pasó de la raya, no actué como la arpía irracional de la que todo el mundo se rio, así que fue mi culpa que me violara. Además, había bebido un par de cervezas (aunque no estaba borracha), y llevaba un vestido ajustado de terciopelo azul. El mismo vestido que me marcó como parte del grupo guay, también me marcó como el tipo de mujer que no tiene derecho a denunciar una violación cuando ha sido violada. La policía simplemente me diría que había sido mi culpa. Mi amiga fue violada cuando tenía 14 años, y le dijeron que se marchara y que les dejara trabajar. Ella era una niña, y había sido arrastrada a un parque por un extraño, el clásico violador extraño, no alguien que es el hermano de alguien y que, por lo tanto, no puede ser un violador. E incluso entonces, no estaban ni remotamente interesados en atrapar al hombre que la violó. Así que supe que no había ninguna posibilidad de que estuvieran interesados en el caso de una adulta con un vestido de terciopelo azul. Incluso me sentía culpable por pensar que había sido violada. Como la mayorìa de nosotras, había asimilado la mentira de que hay millones de hombres inocentes afectados por falsas acusaciones de violación, con sus vidas arruinadas por mujeres histéricas y odia-hombres que imaginaron estúpidamente que habían sido violadas, o que mintieron deliberadamente por pura maldad. El horror de poder llegar a ser una de esas mujeres me hizo sentir pena por mi violador, y vergüenza por haber podido llegar a pensar algo así del pobre hombre. No tuve lástima por mi yo de 18 años, optimista, racional y honesta: la sociedad me había lavado el cerebro tan bien, que toda mi empatía era para él, ninguna para mi. Cuando me llamó dos días después para salir, dije que sí inmediatamente. Principalmente porque tenía miedo de que, si no salía con él entonces, le diría a todo el mundo lo fácil que era yo, tirándomelo en un callejón, pero también porque si salía con él y era su novia, aquello significaba que no había sido una violación. Todo iría bien y dejaría de sentirme como si no tuviera ningún control sobre mi y el sexo. Quería tener sexo con él de una forma normal: en una cama, conmigo teniendo alguna capacidad de decisión. Significaría que no me había violado. Haría que ese sábado por la noche fuese el principio de un romance, no lo que parecía ahora: un ataque a mi autonomía. Lo encontré absolutamente repulsivo y aburrido, y no podía esperar a alejarme de él. Pero salí con él durante 3 semanas para hacerlo parecer respetable y que todo encajara en mi cabeza. Solo entonces le dije que no estaba funcionando y que pensaba que deberíamos dejar de vernos. Cuando nos separamos, me besó, puso sus manos bajo mis braguitas otra vez, solo para demostrarme que podía hacerlo, y me dijo: “Pásalo genial en la universidad, y no te acuestes con alguien si no quieres hacerlo”. Cuando le dije que no lo haría, él dijo: “Ya lo has hecho”. No podía creer lo que me había dicho. Me estaba diciendo que era un violador. Que sabía que era un violador. Que mis 3 semanas de aburrimiento y mal sexo con él habían sido en vano. No fue que él hubiera estado algo borracho, que no hubiera notado que intentaba escaquearme, que no se diera cuenta de que no quería tener sexo con él: él sabía que no estaba en la “zona gris” del mito de la violación. Estaba tan alterada que mi respuesta inmediata fue negar lo que decía. “No lo he hecho. Nunca lo he hecho”. Él sonrió. “Sí, lo has hecho”. Tardé 20 años en darme cuenta de lo que estaba haciendo entonces. Estaba quitándome cualquier resquicio de control o dignidad que me quedara. No iba a dejarme aparentar que todo había sido un malentendido; quería que yo supiera lo que había hecho, que había salido impune con mi beneplácito y que no había nada que yo pudiera hacer. Tardé 20 años en enfrentarme a ello. En esos 20 años, mi respuesta inmediata a su violación fue una actitud fatalista hacia el sexo: me sentía totalmente incapaz de controlar la situación. Sentía miedo de decirle a un hombre que no quería tener sexo con él en ese momento, o justo en ese lugar, o así, porque no podía arriesgarme a que mis deseos fuesen ignorados de nuevo y encontrarme otra vez con que había sido forzada a practicar sexo. Eso sería la prueba de que yo era una de esas mujeres que estaban diseñadas para que los hombres las usaran y las explotaran, no como las mujeres normales. Así que mantuve muchas relaciones sexuales que no quería, con hombres que no me gustaban, que no me forzaron a ello pero que no se preocupaban mucho por si me apetecía o no, para demostrarme a mi misma que un polvo no era para tanto. Pasé por fases de celibato que duraron años, seguidas por fases de sexo-de-una-noche con hombres que no me interesaban para nada. En todo ese tiempo, solo una vez intente decirle a alguien que había sido violada. Dos amigas de la universidad. Lei un artículo sobre la violación que presentaba el revolucionario concepto de que los violadores no eran necesariamente hombres con pasamontañas y navajas en callejones oscuros, sino que eran simplemente hombres con los que tenías sexo sin tú quererlo. Esta revelación me sacudió de tal forma, que les conté a dos de mis amigas todo lo que me había ocurrido. Pero las dos me sugirieron que le escribiera una carta contándole cómo me sentía; su principal preocupación era que no lo llamara “violación”, porque obviamente no podía serlo. Como la mayoría de las mujeres, era más importante para ellas el proteger a un hombre que no conocían que reconocer la violación de una amiga. Aquello había sido un malentendido, nada más, y seguro que él querría confirmarme que no había querido parecer un “violador”. Seguro que entonces yo me sentiría mejor. No pensé en hacerlo, algo me dijo que a él le excitaría una carta así, así que lo dejé y nunca se lo conté a nadie más durante otros 20 años. Como la mayoría de las víctimas de violación, fui eficientemente silenciada. Lo que más me silenció fue el miedo a no ser creída. El saber que me preguntarían: “¿Pero por qué no gritaste?”, “¿Por qué le dejaste separarte de tus amigos?”, “¿Por qué no le dijiste que dejara de besarte y fuiste corriendo a coger un taxi?”, “¿Por qué le diste tu número de teléfono?”, “¿Por qué saliste con él después de eso, incluso acostándote con él?”, “¿Por qué no le contaste a tus amigas lo que te pasó?”. Todas las preguntas que yo me había hecho a mi misma durante un par de décadas. Incluso ahora que escribo esto, Tú, Querida Lectora, notarás el cuidado que he puesto en explicar mi comportamiento, para evitar las preguntas y las críticas y el escepticismo. Hacer lo que a las víctimas se les pide que hagan y lo que rara vez se le pide a un violador: que dé cuentas por su comportamiento, que explique por qué se convirtió en una víctima de violación. La explicación “porque tuve la mala suerte de conocer a un violador” no servirá, lo sé. La sociedad quiere culpar a la mujer por haber dado la posibilidad al hombre de tomar esa decisión, y normalmente lo consigue. Las víctimas de violación se culpan a si mismas por la decisión del violador de violarlas a ellas. Estoy harta de aceptar esa culpa. Yo no tuve la culpa. No hice nada para provocar que él me violara. Mi estupendo vestido de terciopelo azul no tuvo la culpa. El hecho de que me tomara dos cervezas no tuvo la culpa. Incluso mi infancia, con su incapacidad para inculcarme autoestima, no tiene la culpa. Que saliera con él después de aquello y mantuviese el llamado “sexo consentido” con él un par de veces no significa que no fuera una violación aquella primera vez. Que no me comportara del modo en que se supone que las víctimas de violación deben comportarse no significa que no fuera una violación. Que pasara dos o tres décadas siendo incapaz de contárselo a nadie por miedo a que no me creyeran no significa que no fuera una violación. Fue una violación, él es un violador y yo soy una superviviente de una violación. Y el hecho de que ninguno de los dos nos comportáramos de la forma en que la sociedad dice que violadores y violadas lo hacen, no significa que no fuera una violación. Simplemente significa que la sociedad tiene que dejar de malinformar al público acerca de lo que es una violación. Siguen vendiéndonos la versión de violación que los violadores han inventado: la que les permite continuar violando y saber que saldrán impunes. Seguimos inventando excusas para ellos, convenciendo a sus víctimas de que no tienen derecho a llamarlo por su nombre: violación. Durante años me culpé a mi misma por salir con él después de aquello, sabiendo que le odiaba y encontrándole repulsivo. Nunca pude entender porqué me había hecho eso a mi misma, porqué lo había visto tan necesario. ¿Por qué me castigué de esa forma? Me culpé por darle poder sobre mi, el poder de penetrar mi cuerpo otra vez cuando él sabía que yo no quería; el poder de pretender que él no era un violador porque su víctima había vuelto a por más. Ahora culpo a la sociedad por haber convencido a una adolescente inteligente y popular de que la única forma de compensar una violación era salir con su violador. Hace casi 30 años de aquello, y la sociedad sigue culpando a las mujeres por las violaciones, en lugar de culpar a los hombres. Mi hija se enfrenta a los mismos peligros a los que yo me enfrenté: un 25% de probabilidades de que sea violada o agredida sexualmente a lo largo de su vida. Si le ocurriese, como le ocurrió a su madre, no lo denunciaría (según las estadísticas, solo entre el 10-15% de las víctimas lo hacen). Si lo hiciese, solo tendría un 6% de probabilidades de ver a su violador declarado culpable en un juicio. En lo que respecta a la violación, las cosas no han cambiado mucho en las últimas tres décadas. Supongo que todo lo que yo puedo hacer por ella es educarla en que espere que sus límites sean respetados. Hacerla consciente de lo común que es la violación y decirle que, si es violada, no será por nada que ella diga o nada que lleve puesto, sino simplemente porque tuvo la mala suerte de conocer a un violador. Y para todas las chicas y mujeres de ahí fuera, todo lo que puedo hacer es contar mi propia experiencia y educar a mi hijo en que, si no está seguro de que una chica quiere seguir haciendo lo que sea que esté haciendo, tiene que preguntarle y respetar su respuesta. Porque, si no lo hace, entonces podría ser un violador. Y es que los violadores no suelen ser hombres terroríficos en callejones oscuros: son el hijo, hermano, padre, tío, primo, amigo, colega de alguien. En algún lugar, el hombre que me violó probablemente viva una vida normal y tenga una familia, como muchos otros violadores. Y probablemente sigue fingiendo que no es un violador, y la sociedad le apoya. Así es como me convertí en víctima de una violación. Gracias por leerme. Este texto es una traducción autorizada del post “How I became a rape victim”, en el blog Being Feminist. Agradecemos a su autora la oportunidad de publicar su historia en nuestra página. This text is an authorised translation from the post “How I became a rape victim”, in the blog Being Feminist. We are very grateful to the author for giving us the opportunity to publish her story in our site. Facebook: www.facebook.com/BeingFeminist Twitter: @being_feminist http://www.proyecto-kahlo.com/2012/10/como-me-converti-en-victima-de-una-violacion/ Traducción: Mines R.

jueves, 22 de agosto de 2013

Preso ginecólogo de Caracas por violencia sexual contra joven durante consulta

Una medida privativa de libertad le fue dictada al médico gineco-obstetra Manuel Enrique Arias Briceño, por su presunta responsabilidad en la comisión del delito de violencia sexual contra una adolescente, durante una consulta medica, hace 14 meses. La orden la emitió el juzgado 4° de Caracas, tras admitir la acusación presentada por la Fiscalía 109, por el delito de acto carnal con víctima especialmente vulnerable, previsto en el artículo 44, numeral 1, de la Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. La privativa de libertad establece como lugar de reclusión el Centro Penitenciario de Coro, en el estado Falcón. Alicia Moncada, vocera del Movimiento de Mujeres y del Colectivo Feminista de Base, durante entrevista al SIBCI, ofreció más detalles sobre el caso del médico obstetra en cuestión, quien retardó su presentación ante el juzgado durante un año, presentando reposos médicos y cambio de abogado. Por otra parte, durante ese lapso de tiempo se levantó la medida judicial de prohibición de salida del país, que se le había dictado en diciembre del año pasado, informó Moncada. El médico acusado ocupó cargos importantes en su campo. Durante mucho tiempo trabajó en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) en funciones de dirección, fue Jefe del Servicio de Gineco-obstetricia de la Maternidad Concepción Palacios, también estuvo como Director de Plafam en 2006. Un detalle interesante es que a pesar de las múltiple denuncias de violencia sexual que recaían sobre él, Arias seguía ejerciendo su profesión en su consultorio médico privado Multi Consultas de Salud), ubicado en la avenida Las Palmas. “El padre de la víctima actúo apegado a la ley, por lo que se pudo establecer una denuncia formal. Este caso es emblemático, porque es un pequeño Edmundo Chirinos, este tipo de depredador sexual articulan su vida en base a como tener sus víctimas”, comentó la vocera del colectivo feminista. María Hernández, abogada especialista en violencia contra la mujer, informó que sólo hay tres casos sistematizados, pero se conoce que desde 2007 se han reportado víctimas de violencia sexual de parte de Manuel Arias. Hernandez, indica que muchas de sus víctimas se niegan a testificar, por miedo a su reputación y a ser juzgadas por la sociedad, otras no denunciaron por falta de pruebas. El médico Arias, se autodenomina irónicamente defensor de los derechos de la mujer, dijo la abogada. SIBCI http://www.sibci.gob.ve/2013/08/preso-ginecologo-de-caracas-por-violencia-sexual-contra-adolescente-durante-consulta-medica/

jueves, 15 de agosto de 2013

CONSENSO DE MONTEVIDEO SOBRE POBLACIÓN Y DESARROLLO

PLE-1/ES 15 de agosto de 2013 ORIGINAL: ESPAÑOL Primera reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe Integración plena de la población y su dinámica en el desarrollo sostenible con igualdad y enfoque de derechos: clave para el Programa de Acción de El Cairo después de 2014 Montevideo, 12 a 15 de agosto de 2013 CONSENSO DE MONTEVIDEO SOBRE POBLACIÓN Y DESARROLLO 2013-595 1 Los representantes de los países participantes en la primera reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, celebrada en Montevideo, del 12 al 15 de agosto de 2013, Teniendo presente que el tema central de esta primera reunión ha sido el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo después de 2014, con el objetivo de examinar sus progresos en América Latina y el Caribe en los últimos 20 años e identificar las medidas fundamentales para reforzar su implementación, poniendo énfasis en los asuntos regionales emergentes en materia de población y desarrollo, y en el bienestar humano y la dignidad, así como su sostenibilidad, Reafirmando la vigencia de los objetivos y las metas del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo aprobado en El Cairo en septiembre de 1994, Reafirmando también las medidas clave para seguir ejecutando el Programa de Acción de El Cairo, aprobadas por la Asamblea General en su vigésimo primer período extraordinario de sesiones, que se celebró en Nueva York, del 30 de junio al 2 de julio de 1999, Recordando el Consenso Latinoamericano y del Caribe sobre Población y Desarrollo, aprobado en México, D.F., en mayo de 1993, y el Plan de Acción Regional Latinoamericano y del Caribe sobre Población y Desarrollo, aprobado en virtud de la resolución 536(XXV) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe en 1994, Tomando en cuenta la resolución 65/234 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 22 de diciembre de 2010, en que se decide prorrogar el Programa de Acción de El Cairo y las medidas clave para seguir ejecutándolo después de 2014 y en que se llama a realizar una revisión operacional de su implementación, para responder a los nuevos desafíos que son relevantes para la población y el desarrollo, así como para reforzar la integración de los asuntos de población y desarrollo en los procesos globales relacionados con el desarrollo, Tomando en cuenta también que en dicha resolución se decide que la Comisión de Población y Desarrollo organice un debate interactivo en su 47° período de sesiones sobre la evaluación del estado de la ejecución del Programa de Acción de El Cairo, y que, en la resolución 67/250 de 2013 se decide que el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre el seguimiento del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo se celebre el 22 de septiembre de 2014 en Nueva York, Reiterando los anteriores acuerdos del Comité Especial de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe sobre Población y Desarrollo, en particular los acuerdos adoptados en su última reunión, celebrada en Quito del 4 al 6 de julio de 2012, que fueron ratificados en el trigésimo cuarto período de sesiones de la CEPAL, Teniendo en cuenta la resolución 60/265 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 30 de junio de 2006, en que se exhorta a los Estados Miembros a que alcancen el objetivo de lograr el acceso universal a la salud reproductiva para 2015, según lo establecido en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, Teniendo presentes la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en octubre de 1995, el Consenso de Quito, aprobado en la décima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, celebrada en Quito en agosto de 2007, el Consenso de Brasilia, aprobado en la XI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, celebrada en Brasilia en julio de 2010, y las conclusiones convenidas sobre la eliminación y 2 prevención de todas las formas de violencia contra la mujer y la niña del 57º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de 2013, Teniendo presentes también la Convención sobre los Derechos del Niño y sus dos protocolos facultativos, y la resolución 2012/1 del 45º período de sesiones de la Comisión de Población y Desarrollo de las Naciones Unidas de abril del 2012, que insta a los gobiernos a proteger los derechos humanos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, Teniendo presente asimismo la Carta de San José sobre los derechos de las personas mayores de América Latina y el Caribe, aprobada durante la tercera Conferencia regional intergubernamental sobre envejecimiento en América Latina y el Caribe de 2012, celebrada con ocasión del décimo aniversario de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento de 2002, Reconociendo los progresos logrados en el Grupo de Trabajo de composición abierta sobre el envejecimiento de las Naciones Unidas, y en particular acogiendo con beneplácito la resolución 67/139 de la Asamblea General de las Naciones Unidas en virtud de la cual se decide que el Grupo, como parte de su mandato y a partir de su cuarto período de sesiones, que se celebrará en 2013, examine propuestas relativas a un instrumento jurídico internacional para promover y proteger los derechos y la dignidad de las personas mayores, Considerando la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, la resolución 615(XXXI) sobre migración internacional, aprobada en el trigésimo primer período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, celebrado en Montevideo en marzo de 2006, y la resolución 67/219 de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre migración internacional y desarrollo, de 21 de diciembre de 2012, en la que reconoce la importante y compleja interrelación que existe entre la migración internacional y el desarrollo, así como la necesidad de ocuparse de los problemas y las oportunidades que presenta la migración para los países de origen, tránsito y destino, Destacando la importancia del Diálogo de Alto Nivel sobre Migración Internacional y Desarrollo que se realizará en septiembre de 2013 en Nueva York, y en particular la necesidad de adoptar un documento final negociado intergubernamentalmente para dicha reunión, Teniendo en cuenta la resolución 61/295 de la Asamblea General, de 10 de diciembre de 2007, en virtud de la cual aprueba la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, cuyo artículo 42 señala que las Naciones Unidas, así como los Estados, promoverán el respeto y la plena aplicación de las disposiciones de la Declaración y velarán por su eficacia, Teniendo presentes la Declaración y Programa de Acción de Durban, que se aprobaron en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia de 2001, y la resolución 67/155, en la que se solicita a la Asamblea General que ponga en marcha un proceso preparatorio que conduzca a la proclamación, en 2013, del Decenio Internacional para los Afrodescendientes, Tomando en cuenta las recomendaciones del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, así como los informes del Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y de los relatores especiales sobre los derechos de los pueblos indígenas y sobre las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, Tomando en cuenta además la importante contribución de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad en la incorporación de las cuestiones relativas a la discapacidad 3 como parte integrante de las estrategias nacionales de desarrollo sostenible, desde una perspectiva de derechos, con igualdad y sin discriminación, Teniendo presentes la resolución 2012/1 del 45º período de sesiones de la Comisión de Población y Desarrollo de las Naciones Unidas, aprobada en abril del 2012, y la Declaración de Bali del Foro Mundial de la Juventud, aprobada en diciembre de 2012, en que se insta a los gobiernos a proteger los derechos humanos de adolescentes y jóvenes a tener el control y decidir libre y responsablemente en asuntos relacionados con la salud sexual y la salud reproductiva, sin coerción, discriminación ni violencia y les exhorta a proveerles una educación integral para la sexualidad, los derechos humanos y la igualdad de género, Poniendo de relieve el enfoque integrado del desarrollo que ha caracterizado el pensamiento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe desde su creación y que, en sus últimos períodos de sesiones, ha promovido la igualdad como el principio ético normativo primordial y el objetivo último del desarrollo, y reconociendo el trabajo del Fondo de Población de las Naciones Unidas en materia de adolescentes, jóvenes y equidad de género, Habiendo examinado la documentación preparada por la Secretaría, con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, para la primera reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe y, en particular, las lecciones extraídas de la aplicación del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo en los últimos 20 años en la región1, Observando que, pese a los progresos realizados en el cumplimiento de las metas y objetivos del Programa de Acción de El Cairo, persisten deficiencias considerables en su ejecución y que muchas de ellas derivan de la desigualdad estructural que afecta a la región de América Latina y el Caribe, Tomando nota de las recomendaciones del Foro del Caribe sobre población, migración y desarrollo contenidas en la hoja de ruta sobre población, migración y desarrollo más allá de 2014, que el Comité de Monitoreo del Comité de Desarrollo y Cooperación del Caribe hizo suya en la decimosexta reunión, celebrada en Georgetown el 11 de julio de 2013, Teniendo en cuenta la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, establecida en virtud de la resolución 47/189 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y reafirmando el Programa de Acción para el desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo (Programa de Acción de Barbados), que reforzó los principios del desarrollo sostenible y las obligaciones contraídas al respecto reflejados en el Programa 21, y considerando la Estrategia de Mauricio para la Ejecución, aprobada en la Reunión Internacional para examinar la ejecución del Programa de Acción para el desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo, celebrada en Mauricio en 2005, de conformidad con lo dispuesto en la resolución 57/262 de la Asamblea General de las Naciones Unidas y que supuso la culminación de un examen decenal de la ejecución del Programa de Acción de Barbados, y esperando con interés la tercera Conferencia internacional sobre los pequeños Estados insulares en desarrollo, que se celebrará en Samoa en 2014, Haciendo hincapié en que este acuerdo reafirma, amplía y complementa el Programa de Acción de El Cairo y los acuerdos anteriores adoptados por el Comité Especial de la CEPAL sobre Población y Desarrollo, Reconociendo los importantes vínculos existentes entre el Programa de Acción de El Cairo, los derechos humanos, los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la agenda para el desarrollo después de 2015, 1 LC/L.3640(CRPD.1/3). 4 Considerando la resolución 66/288 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 11 de septiembre de 2012, en que hizo suyo el documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, titulado “El futuro que queremos” y reafirmando la plena vigencia de los principios de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en todos los temas vinculados con el desarrollo sostenible y en particular el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, Considerando asimismo la Declaración Final del Foro Internacional de Juventud Afrodescendiente, que contiene recomendaciones sobre políticas de salud, educación, trabajo decente, derechos, sexualidad y participación social para la población joven, Poniendo de relieve los hallazgos, las conclusiones y las lecciones aprendidas a escala mundial y regional de la revisión operativa del Programa de Acción de El Cairo y la Propuesta de agenda regional en población y desarrollo para América Latina y el Caribe después de 2014, Reconociendo el avance regional en el desarrollo de políticas y programas, en el establecimiento de estructuras institucionales y en la asignación de recursos necesarios y presupuestos para la plena implementación del Programa de Acción de El Cairo y de las medidas clave para seguir ejecutándolo y su contribución a los Objetivos de Desarrollo del Milenio en materia de promoción de la salud y la protección de los derechos humanos, Resaltando que, a pesar de los logros alcanzados en el cumplimiento de las metas y objetivos del Programa de Acción de El Cairo y de los Objetivos de Desarrollo de Milenio, aún existen significativas brechas en materia de políticas y programas, de capacidad institucional y financiera en la implementación del Programa de Acción de El Cairo y en el logro de los ODM, en particular del quinto Objetivo de Desarrollo del Milenio, y que estas brechas deben tenerse en cuenta en la implementación del Programa de Acción de El Cairo después de 2014 y en la agenda para el desarrollo después de 2015, Destacando las importantes contribuciones de la sociedad civil, otros actores no gubernamentales, organizaciones de mujeres y jóvenes y movimientos sociales a la implementación y seguimiento del Programa de Acción de El Cairo, Reconociendo que, a pesar de los significativos avances que ha hecho la región en la promoción, protección y garantía de los derechos humanos en los últimos 20 años, estos logros no han alcanzado a todas las personas y que, mientras las políticas de inclusión económica y social han ampliado las oportunidades y el bienestar, muchas personas continúan viviendo en condiciones de extrema pobreza, enfrentando desigualdades como consecuencia de arraigados patrones históricos y de nuevas formas de discriminación, y sin pleno ejercicio de sus derechos, Subrayando que la inclusión de modelos de desarrollo y enfoques alternativos y participativos, como el vivir bien, puestos en práctica en la región combina el desarrollo económico con el desarrollo humano, los derechos humanos y el respeto del medio ambiente, y se enriquecen con la energía, el dinamismo y la creatividad de aquellas personas que tradicionalmente han sido discriminadas, Reconociendo que la Tierra y sus ecosistemas son importantes para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras, Afirmando que la libertad, las capacidades y el derecho a tomar decisiones informadas empoderan a las personas para desarrollar su potencial y participar plenamente en los ámbitos 5 económico y social; que la realización del potencial humano y la innovación dependen de los derechos humanos garantizados, de la integridad física y de la protección frente a la violencia y que el derecho a la salud, educación, vivienda y medios de vida permite el pleno empoderamiento e inclusión de las personas, Reafirmando que la promoción y la protección de los derechos sexuales y derechos reproductivos son esenciales para el logro de la justicia social y de los compromisos nacionales, regionales y mundiales para el desarrollo sostenible, en sus tres pilares: social, económico y ambiental, Reconociendo que las dinámicas de población —crecimiento y decrecimiento, cambios en las estructuras de edades, urbanización, migración y cambio en los hogares y estructuras familiares— influyen en las oportunidades para el desarrollo humano, están a la vez moldeadas por las decisiones que las personas toman y son esenciales para la planificación del crecimiento económico y social, así como para el desarrollo sostenible, en sus tres pilares: social, económico y ambiental, Reafirmando que la pobreza en todas sus manifestaciones representa en sí misma la negación de los derechos, y que su erradicación es un imperativo moral para la región que los gobiernos deben asumir, Destacando que la elaboración de estadísticas públicas realizada por los distintos organismos del Estado debe seguir la lógica inclusiva y de ampliación de derechos planteada desde la política pública y que la generación de información sobre población afrodescendiente, población indígena, personas con discapacidad, personas LGBT, género, desigualdades y brechas sociales, envejecimiento, y otras temáticas, constituye un insumo básico para la elaboración de políticas públicas y tienen vital importancia en pos del monitoreo de los objetivos planteados en las agendas nacionales y regionales, PRINCIPIOS GENERALES Reafirmando los principios del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, Reafirmando también los principios del Plan de Acción Regional Latinoamericano y del Caribe sobre Población y Desarrollo, Reafirmando además que cada país tiene el derecho soberano de aplicar las recomendaciones contenidas en el Programa de Acción de El Cairo y en el presente documento, de conformidad con sus leyes nacionales y con sus prioridades de desarrollo, y de forma compatible con los derechos humanos internacionales, universalmente acordados, Deciden adoptar los siguientes principios generales: Reafirmar que los acuerdos aquí contenidos, fruto del acumulado histórico de las discusiones posteriores a la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, son referentes ineludibles de las resoluciones de cada país, Destacar la universalidad, igualdad, transversalidad, integralidad, inclusión, solidaridad, equidad y dignidad y los derechos humanos en la aplicación de los enfoques hacia todos los grupos en condición de vulnerabilidad, así como los temas conexos relacionados con la salud, educación, 6 comunidad, gobernabilidad y sostenibilidad para la implementación regional del Programa de Acción de El Cairo y sus medidas clave para seguir ejecutándolo, y su seguimiento después de 2014, Reafirmar que la laicidad del Estado es también fundamental para garantizar el ejercicio pleno de los derechos humanos, la profundización de la democracia y la eliminación de la discriminación contra las personas, Reafirmar asimismo la importancia de fortalecer las formas participativas de gobierno como garantía para el efectivo ejercicio de la democracia, Fortalecer el rol del Estado y dotarlo de la capacidad de proveer una gestión estratégica con una mirada de largo plazo para intervenir en el diseño del desarrollo nacional, Reconocer que habilitar las voces e intereses de todos y todas es esencial para el avance del desarrollo sostenible y que la gobernabilidad responsable y las instituciones resilientes son fundamentales para la inclusión social y económica y la sostenibilidad, Reconocer además que los temas de población y desarrollo están estrechamente vinculados con las realidades económicas, sociales y ambientales, y que para abordarlos se requiere fortalecer la cooperación internacional y las alianzas mundiales, regionales y subregionales y establecer acuerdos entre países, así como enfoques innovadores que incluyen la iniciativa privada, Reafirmar la importancia de la cooperación internacional para la implementación del Programa de Acción de El Cairo después de 2014 y de una futura agenda regional en población y desarrollo, incluida la cooperación Sur-Sur, la Norte-Sur y la cooperación triangular, Reconocer la importancia de incluir los temas vinculados a la población en los objetivos de desarrollo sostenible y en la agenda para el desarrollo post-2015, Reafirmar la voluntad política y nuestro compromiso de adoptar medidas inmediatas que respondan a las expectativas de nuestras poblaciones y eliminen las desigualdades prevalecientes, con énfasis particular en los grupos discriminados y en condición de vulnerabilidad, Reconocer la importancia crucial de un entorno económico favorable, de paz y gobernabilidad a todos los niveles, para solucionar los problemas de la población y el desarrollo, Reconocer además el efecto negativo de las medidas económicas coercitivas unilaterales en el desarrollo de los países objeto de estas medidas y en sus poblaciones, Reconocer asimismo que la gobernabilidad eficaz está basada en la rendición de cuentas, en la participación amplia, en la transparencia y en la vigencia del estado de derecho, y que el fortalecimiento de los gobiernos nacionales y locales es clave para lograr los objetivos de desarrollo, paz y seguridad, Velar por que el apoyo del sistema de las Naciones Unidas refleje las prioridades contenidas en el presente documento y que estas se traduzcan en los planes estratégicos de los organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas, así como en los acuerdos que estos adopten, a través de sus respectivas juntas ejecutivas y organismos de dirección para el período 2014-2017, incluida la presencia física de los organismos, fondos y programas en los países de la región, 7 MEDIDAS PRIORITARIAS Deciden adoptar las siguientes medidas prioritarias identificadas en la Propuesta de agenda regional en población y desarrollo para América Latina y el Caribe después de 20142, para reforzar la implementación del Programa de Acción de El Cairo y su seguimiento, A. INTEGRACIÓN PLENA DE LA POBLACIÓN Y SU DINÁMICA EN EL DESARROLLO SOSTENIBLE CON IGUALDAD Y RESPETO DE LOS DERECHOS HUMANOS Reconociendo que en la región se han realizado avances en la integración de los temas de población en las políticas y programas públicos sobre la base de un enfoque de derechos humanos, pero que al mismo tiempo hay muchos desafíos pendientes en cuanto a su formulación e implementación, Acuerdan: 1. Profundizar las políticas públicas y acciones necesarias para erradicar la pobreza y romper los círculos de exclusión y desigualdad como condición para lograr el desarrollo de la región; 2. Aplicar un enfoque de derechos humanos con perspectiva de género e intercultural en el tratamiento de los asuntos de población y desarrollo, e incrementar los esfuerzos tendientes a su reconocimiento, promoción y protección, con el fin de eliminar las desigualdades y fomentar la inclusión social; 3. Establecer y fortalecer la institucionalidad pública encargada de los temas de población y desarrollo, a escala nacional y subnacional, y asegurar su integralidad y sostenibilidad, con la participación activa de otros actores no gubernamentales; 4. Asegurar la plena integración de la población y su dinámica en la planificación del desarrollo sostenible, las políticas sectoriales y las políticas y programas públicos en general ―en particular en los planes de desarrollo y ordenamiento territorial― a escala nacional y subnacional, haciendo uso del conocimiento y la información sociodemográfica y aprovechando los avances tecnológicos; 5. Buscar el desarrollo sostenible como medio de asegurar el bienestar humano equitativamente compartido por todos los pueblos hoy y en el futuro, garantizando que las interrelaciones entre la población, los recursos, el medio ambiente y el desarrollo sean plenamente reconocidas, convenientemente administradas y establecidas en un equilibrio armonioso y dinámico con la salud de la biodiversidad y los ecosistemas; 6. Garantizar un patrón de producción y consumo sostenibles y evitar el agravamiento de los cambios climáticos indeseados provocados por las actividades antrópicas. 2 LC/L.3641 (CRPD.1/4). 8 B. DERECHOS, NECESIDADES, RESPONSABILIDADES Y DEMANDAS DE NIÑOS, NIÑAS, ADOLESCENTES Y JÓVENES Reconociendo a niños, niñas, adolescentes y jóvenes como sujetos de derechos y actores del desarrollo, Destacando que la niñez, la adolescencia y la juventud son etapas clave en la vida y el desarrollo de las personas y que el despliegue público con perspectiva de derechos humanos para atender estas etapas ha sido limitado y que la actual situación demográfica en la región abre oportunidades para reforzar la inversión social asignada a ellas, Destacando también que la primera infancia, incluidos el período y la atención perinatales para madres y lactantes, es crucial, ya que la pobreza y las condiciones de vulnerabilidad padecidas en ese período de la vida pueden provocar enfermedades crónicas en la adultez, Considerando que en la región actualmente habitan cerca de 160 millones de personas de 15 a 29 años de edad es decir, una de cada cuatro personas es joven y que el bono demográfico constituye una oportunidad única para la inversión social en adolescencia y juventud, basada en la solidaridad intergeneracional, inversión imprescindible para el desarrollo sostenible en sus tres pilares: social, económico y ambiental, Reiterando el objetivo de atender las necesidades especiales de adolescentes y jóvenes, y preocupados por los altos y desiguales niveles de embarazo en la adolescencia que se registran en la región, que suelen estar asociados, en particular entre las menores de 15 años, a uniones forzadas, y abuso y violencia sexuales, Señalando preocupación por los altos niveles de violencia que experimentan niños, niñas, adolescentes y jóvenes de la región, en particular aquella provocada por grupos organizados que cometen acciones delictivas, Acuerdan: 7. Garantizar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes, sin ningún tipo de discriminación, las oportunidades para tener una vida libre de pobreza y de violencia, la protección y el ejercicio de derechos humanos, la disponibilidad de opciones, y el acceso a la salud, la educación y la protección social; 8. Garantizar asimismo la existencia de mecanismos de participación efectiva de adolescentes y jóvenes en el debate público, en la toma de decisiones y en todas las etapas de las políticas y programas, en particular en aquellas que les atañen directamente, sin ningún tipo de discriminación fortaleciendo los mecanismos institucionales de juventud; 9. Invertir en la juventud, a través de políticas públicas específicas y condiciones diferenciales de acceso, especialmente en la educación pública, universal, laica, intercultural, libre de discriminación, gratuita y de calidad, para lograr que sea una etapa de vida plena y satisfactoria, que les permita construirse a sí mismos como personas autónomas, responsables y solidarias, capaces de enfrentar creativamente los retos del siglo XXI; 10. Promover e invertir en políticas de trabajo y empleo y programas especiales de formación para la juventud que potencien la capacidad e iniciativa colectivas y personales y posibiliten 9 la conciliación entre los estudios y la actividad laboral, sin precarización del trabajo y garantizando igualdad de oportunidades y trato, 11. Asegurar la efectiva implementación de programas de educación integral para la sexualidad, reconociendo la afectividad, desde la primera infancia, respetando la autonomía progresiva del niño y las decisiones informadas de adolescentes y jóvenes sobre su sexualidad, con enfoque participativo, intercultural, de género y de derechos humanos; 12. Implementar programas de salud sexual y salud reproductiva integrales, oportunos y de calidad para adolescentes y jóvenes, que incluyan servicios de salud sexual y salud reproductiva amigables, con perspectiva de género, derechos humanos, intergeneracional e intercultural, y que garanticen el acceso a métodos anticonceptivos modernos, seguros y eficaces, respetando el principio de confidencialidad y privacidad, para que adolescentes y jóvenes ejerzan sus derechos sexuales y derechos reproductivos, tengan una vida sexual responsable, placentera y saludable, eviten los embarazos tempranos y los no deseados, la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual; y tomen decisiones libres, informadas y responsables con relación a su vida sexual y reproductiva y al ejercicio de su orientación sexual; 13. Poner en práctica o fortalecer políticas y programas para evitar la deserción escolar de las adolescentes embarazadas y las madres jóvenes; 14. Dar prioridad a prevenir el embarazo en la adolescencia y eliminar el aborto inseguro, mediante la educación integral para la sexualidad, y el acceso oportuno y confidencial a la información, asesoramiento, tecnologías y servicios de calidad, incluida la anticoncepción oral de emergencia sin receta y los condones femeninos y masculinos; 15. Diseñar estrategias intersectoriales dirigidas a ayudar a las mujeres a prevenir el embarazo subsiguiente en la adolescencia, incluida la atención prenatal, del parto y posparto, el acceso a métodos anticonceptivos, a las acciones de protección y asistencia y a la justicia; 16. Garantizar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes las oportunidades y capacidades para una sana convivencia y una vida libre de violencia, mediante estrategias intersectoriales que incluyan actuar sobre los determinantes que dificultan la convivencia y promueven la violencia, que brinden una formación que promueva la tolerancia y el aprecio por las diferencias, el respeto mutuo y de los derechos humanos, la resolución de conflictos y la paz desde la primera infancia, y aseguren la protección y el acceso oportuno a la justicia de las víctimas y la reparación del daño; 17. Garantizar también datos estadísticos confiables, desagregados por sexo, edad, condición migratoria, raza y etnia, variables culturales y ubicación geográfica en materia de educación, salud, en particular salud sexual y salud reproductiva, empleo y participación de adolescentes y jóvenes. C. ENVEJECIMIENTO, PROTECCIÓN SOCIAL Y DESAFÍOS SOCIOECONÓMICOS Considerando que las personas mayores son sujetos de derechos, que han contribuido y continúan desempeñando un papel activo en las diversas áreas del desarrollo, y que los países deben reconocerlos como actores clave en la elaboración de las políticas públicas, 10 Considerando también que las personas mayores, en razón de su edad y su condición de vulnerabilidad, continúan siendo discriminadas y son víctimas de abusos y maltratos, lo que por ende afecta el goce y ejercicio de sus derechos, Preocupados por que la violencia que sufren las personas mayores, tanto en la esfera pública como en la privada, afectan sus derechos humanos, Profundamente convencidos de la importancia que tiene la planificación del desarrollo de mediano y largo plazo para anticipar las importantes transformaciones económicas y sociales que se generarán a partir de los cambios demográficos que experimenta la región, en particular con respecto a la estructura etaria de la población, Considerando que la mayoría de los países transita actualmente por el período del bono demográfico, en que el incremento relativo de las personas en edad de trabajar constituye una oportunidad para incentivar el crecimiento y el desarrollo y para avanzar o consolidar reformas en materia de protección social, Teniendo en cuenta que el cambio en la estructura por edad de la población impactará los estilos de vida, las relaciones humanas, las pautas de consumo, la inversión, el ahorro y las demandas sectoriales, en parte por efecto del aumento significativo de la proporción de personas mayores en las próximas décadas, Considerando que el perfil epidemiológico de América Latina y el Caribe se caracteriza por la superposición de etapas, en que las enfermedades crónicas no transmisibles y degenerativas asumen cada vez más importancia a medida que disminuye la fecundidad y aumenta la población adulta mayor, pero que todavía persisten niveles sustanciales de enfermedades transmisibles, a las que se agregan las causas externas de discapacidad y muerte, Considerando también que simultáneamente con el aumento de la población de personas mayores se prevé un incremento significativo de la demanda de cuidados por razones de salud y que se ha producido un desfase entre esta demanda y los marcos institucionales disponibles para atenderla, de manera que los Estados están transfiriendo esta responsabilidad a los hogares y provocando situaciones de mayor vulnerabilidad y sobrecarga en las labores asumidas tradicionalmente por las mujeres, Teniendo en cuenta que la feminización del envejecimiento requiere el desarrollo de políticas específicas para atender las necesidades particulares de las mujeres mayores, Reafirmando la Carta de San José sobre los derechos de las personas mayores de América Latina y el Caribe, aprobada en 2012, Reafirmando también que la voluntad política y la determinación de los países de América Latina y el Caribe de garantizar en cada decisión el ejercicio pleno de los derechos humanos se realiza sobre la premisa de dotar a las personas para que sean ellas mismas las protagonistas del cambio, por lo que se debe facultar a las personas mayores, eliminando los obstáculos que atentan contra la igualdad entre hombres y mujeres, de modo tal que cada persona tenga la capacidad de ejercer el pleno poder de tomar sus propias decisiones, Reconociendo que el empoderamiento de las personas mayores es una dimensión clave para el pleno respeto de sus derechos humanos y su plena participación en un modelo de desarrollo que para ser sostenible debe ser inclusivo, 11 Considerando el aporte significativo que pueden hacer las personas mayores a la sociedad en términos de su sabiduría acumulada, de su saber vivir y de su capacidad afectiva, Acuerdan: 18. Formular políticas con perspectiva de género que aseguren un envejecimiento de calidad, tanto para las personas que viven en las ciudades como en el campo y la selva, 19. Formular y ejecutar políticas, planes, y programas públicos —a todos los niveles político-administrativos— para que consideren la evolución de la estructura por edades, en particular el envejecimiento de la población, y las oportunidades y desafíos asociados a esta evolución en el mediano y largo plazo; 20. Desarrollar políticas a todo nivel (nacional, federal y local) tendientes a garantizar la calidad de vida, el desarrollo de las potencialidades y la participación plena de las personas mayores, atendiendo a las necesidades de estímulos (intelectuales, afectivos y físicos) y contemplando la diferente situación de hombres y mujeres, con especial énfasis a los grupos más susceptibles de discriminación (personas mayores con discapacidad, carentes de recursos económicos y/o cobertura previsional y personas mayores que viven solas y/o no cuentan con redes de contención); 21. Asegurar la incorporación y participación equitativa de las personas mayores en el diseño y aplicación de políticas, planes y programas que les conciernen; 22. Erradicar las múltiples formas de discriminación que afectan a las personas mayores, incluyendo todas las formas de violencia contra mujeres y hombres mayores, teniendo en cuenta las obligaciones de los Estados con respecto a un envejecimiento con dignidad y derechos; 23. Establecer o consolidar programas de derechos humanos que enfrenten y eliminen las violencias en la esfera pública y privada, que afectan a las personas mayores; 24. Otorgar la más alta prioridad a las personas mayores en los planes de prevención, mitigación y atención de desastres, incluidas la preparación para los desastres, la capacitación de trabajadores en la prevención y atención de situaciones de emergencia y la disponibilidad de bienes y servicios; 25. Formular políticas destinadas a aprovechar la oportunidad única que ofrece el bono demográfico, que incluyan de manera articulada la inversión en educación y salud y la generación de empleo decente sobre la base de la solidaridad intergeneracional; 26. Adecuar las políticas de salud a los desafíos del variado y cambiante perfil epidemiológico resultante del envejecimiento y la transición epidemiológica, reforzando la lucha para erradicar las enfermedades transmisibles e implementando acciones de prevención y tratamiento de las enfermedades crónicas tradicionalmente denominadas no transmisibles, pero que hoy sabemos, tienen una fuerte impronta de las influencias de las condiciones de vulnerabilidad social y económica en los primeros años de la vida de las personas. Estas políticas deben tener en cuenta especificidades de género, edad, regiones, grupos étnicos y socioeconómicos; 27. Incorporar a las personas mayores como foco prioritario de las políticas públicas y como actores fundamentales en la formulación e implementación de las políticas orientadas al mejoramiento de la calidad de vida de las personas mayores; 12 28. Fomentar políticas de vida activa, productiva y de ahorro que permita a largo plazo vivir el envejecimiento dignamente; 29. Favorecer el desarrollo y acceso a cuidados paliativos, para asegurar una muerte digna y sin dolor; 30. Promover el desarrollo de prestaciones y servicios en seguridad social, salud y educación en los sistemas de protección social destinados a las personas mayores que avancen en calidad de vida, seguridad económica y justicia social; 31. Incluir el cuidado en los sistemas de protección social, mediante prestaciones, servicios sociosanitarios y beneficios económicos que maximicen la autonomía, en particular de las personas mayores, y garanticen los derechos, la dignidad y el bienestar de las familias y las personas mayores, incluyendo el derecho a una muerte digna y bien atendida, sin ningún tipo de discriminación ni violencia; 32. Ampliar los sistemas de protección y seguridad social, con perspectiva de género, incorporando a las mujeres que han dedicado sus vidas al trabajo productivo, trabajadoras domésticas, mujeres rurales y trabajadoras informales. D. ACCESO UNIVERSAL A LOS SERVICIOS DE SALUD SEXUAL Y SALUD REPRODUCTIVA Considerando que los derechos sexuales y los derechos reproductivos son parte integral de los derechos humanos y su ejercicio es esencial para el goce de otros derechos fundamentales y para alcanzar las metas internacionales de desarrollo y de eliminación de la pobreza, Teniendo en cuenta que el avance hacia el logro de la meta de acceso universal a la salud sexual y la salud reproductiva ha sido insuficiente y desigual y que la educación y la calidad de la atención en salud representan factores fundamentales para alcanzar el objetivo final de mejorar la salud sexual y la salud reproductiva, Reafirmando que la mortalidad materna es una afrenta a los derechos humanos y reconociendo que las muertes maternas en su abrumadora mayoría son prevenibles, Preocupados por las elevadas tasas de muertes maternas, en gran medida debidas a la dificultad para acceder a servicios adecuados de salud sexual y salud reproductiva y a la realización de abortos inseguros, y conociendo que algunas experiencias en la región muestran que la penalización del aborto provoca el incremento de la mortalidad y morbilidad maternas y no disminuye el número de abortos, todo lo cual aleja a los Estados del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, Reconociendo que, a pesar de los avances en la cobertura del tratamiento antirretroviral y en la disminución de la transmisión vertical del VIH, continúan vigentes desafíos en materia de conocimiento y prevención del VIH/SIDA, detección voluntaria oportuna, atención de las personas con VIH/SIDA y eliminación del estigma y la discriminación, que siguen siendo generalizados, en especial respecto de personas LGBT, las trabajadoras del sexo, las mujeres que viven con VIH/SIDA, las personas que usan drogas y otros grupos clave, 13 Considerando que las brechas en salud continúan sobresalientes en la región y que las estadísticas promedio suelen ocultar los altos niveles de mortalidad materna, de infecciones de transmisión sexual, de infección por VIH/SIDA y de demanda insatisfecha de anticoncepción entre la población que vive en la pobreza y en áreas rurales, entre los pueblos indígenas y las personas afrodescendientes y grupos en condición de vulnerabilidad como mujeres, adolescentes y jóvenes y personas con discapacidad, Acuerdan: 33. Promover, proteger y garantizar la salud y los derechos sexuales y los derechos reproductivos para contribuir a la plena realización de las personas y a la justicia social en una sociedad libre de toda forma de discriminación y violencia; 34. Promover políticas que contribuyan a asegurar que las personas ejerzan sus derechos sexuales, que abarcan el derecho a una sexualidad plena en condiciones seguras, así como el derecho a tomar decisiones libres, informadas, voluntarias y responsables sobre su sexualidad, con respeto de su orientación sexual e identidad de género, sin coerción, discriminación ni violencia, y garantizar el derecho a la información y a los medios necesarios para su salud sexual y salud reproductiva; 35. Revisar la legislación, las normas y prácticas que restringen el acceso a los servicios de salud sexual y salud reproductiva, incluida la provisión de servicios integrales amigables en el caso de adolescentes y jóvenes, y asegurar el acceso a la información completa sobre todas las opciones de servicios disponibles para todas las personas sin discriminación de ningún tipo, para asegurar que se cumplan en nuestra región los más altos estándares internacionales de protección a los derechos humanos y libertades fundamentales; 36. Desarrollar políticas y programas tendientes a erradicar la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género en el ejercicio de los derechos sexuales y su manifestación; 37. Garantizar el acceso universal a servicios de salud sexual y salud reproductiva de calidad, tomando en consideración las necesidades específicas de hombres y mujeres, adolescentes y jóvenes, personas LGTB, personas mayores y personas con discapacidad, prestando particular atención a personas en condición de vulnerabilidad y personas que viven en zonas rurales y remotas y promoviendo la participación ciudadana en el seguimiento de los compromisos; 38. Promover la prevención y la detección oportuna y garantizar el acceso universal al tratamiento integral del VIH/SIDA y de las infecciones de transmisión sexual, y eliminar el estigma y la discriminación de que suelen ser víctimas las personas que viven con el virus; 39. Fortalecer las medida de detección del VIH/SIDA y otras infecciones de transmisión sexual en mujeres embarazadas, y de prevención de la transmisión vertical del virus; 40. Eliminar las causas prevenibles de morbilidad y mortalidad materna, incorporando en el conjunto de prestaciones integrales de los servicios de salud sexual y salud reproductiva medidas para prevenir y evitar el aborto inseguro, que incluyan la educación en salud sexual y salud reproductiva, el acceso a métodos anticonceptivos modernos y eficaces y el asesoramiento y atención integral frente al embarazo no deseado y no aceptado y, asimismo, la atención integral después del aborto, cuando se requiera, sobre la base de la estrategia de reducción de riesgo y daños; 14 41. Promover programas de prevención y de autocuidado en salud sexual y salud reproductiva de los hombres; 42. Asegurar, en los casos en que el aborto es legal o está despenalizado en la legislación nacional, la existencia de servicios de aborto seguros y de calidad para las mujeres que cursan embarazos no deseados y no aceptados e instar a los Estados a considerar la posibilidad de modificar las leyes, normativas, estrategias y políticas públicas sobre la interrupción voluntaria del embarazo para salvaguardar la vida y la salud de mujeres y adolescentes, mejorando su calidad de vida y disminuyendo el número de abortos; 43. Asegurar el acceso efectivo de todas las mujeres a la atención integral en salud en el proceso reproductivo, específicamente a atención obstétrica humanizada, calificada, institucional y de calidad, y a servicios óptimos de salud de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, así como a servicios que integren la interrupción del embarazo en los casos previstos por la ley y garantizar el acceso universal a técnicas de fertilización asistida; 44. Garantizar el acceso efectivo a una amplia gama de métodos anticonceptivos modernos, basados en evidencia científica con pertinencia cultural, incluyendo la anticoncepción oral de emergencia; 45. Formular planes para fortalecer los mecanismos de detección de alteraciones del embarazo, incluida la preconcepción, elevar la calidad de atención prenatal con enfoque intercultural, garantizar la provisión de sangre segura para la atención del embarazo, parto y puerperio, y mejorar la atención humanizada del parto y el nacimiento y los cuidados perinatales integrales, teniendo en cuenta las necesidades de las mujeres, los niños, las niñas y las familias; 46. Garantizar una dotación suficiente de recursos financieros, humanos y tecnológicos para brindar un acceso universal a la salud sexual y la salud reproductiva de todos y todas, incluidos los hombres, las mujeres, los y las adolescentes, los adultos mayores y las personas con discapacidad, sin discriminación alguna. E. IGUALDAD DE GÉNERO Ratificando el Consenso de Quito de 2007 y el de Brasilia de 2010 y la plena vigencia de sus compromisos, en particular aquellos vinculados con la promoción y protección de los derechos humanos de las mujeres, la erradicación de la discriminación de género y la discriminación múltiple, la eliminación de la violencia y el fortalecimiento de las estructuras del Estado para promover el adelanto de las mujeres y la igualdad de género, Reafirmando el compromiso de ratificación e implementación del Convenio 100, 102, 111, 156 y 189 de la Organización Internacional del Trabajo, Reiterando que la protección de los derechos de las mujeres y su autonomía, la promoción del pleno ejercicio de sus derechos sexuales y derechos reproductivos, la igualdad de género y la eliminación de las múltiples formas de discriminación y violencia, entre ellas la basada en el género, constituyen un compromiso fundamental de los gobiernos para avanzar hacia el desarrollo con igualdad, Reconociendo que, en la región, la división sexual del trabajo, la pobreza en todas sus manifestaciones y el acceso desigual a los recursos continúan siendo un obstáculo para la promoción y protección de todos los derechos humanos de las mujeres y que la eliminación de las desigualdades 15 políticas, económicas, sociales y culturales debe figurar entre los principales objetivos del desarrollo sostenible, Teniendo en cuenta que la violencia contra las niñas, las mujeres, las personas LGBT y la violencia sexual en particular constituye un indicador crítico de marginación, desigualdad, exclusión y discriminación de género contra las mujeres, que tiene implicaciones en la autonomía, la autodeterminación, la salud individual y colectiva y el ejercicio de los derechos humanos, Considerando que la discriminación y la violencia basada en la orientación sexual y la identidad de género sitúa a las personas LGBT en una posición de vulnerabilidad, impidiendo el acceso a la igualdad y al pleno ejercicio de la ciudadanía, Conscientes de la persistente desigualdad de género en la distribución del trabajo doméstico no remunerado y de cuidado, del escaso reconocimiento y valoración social del rol de las mujeres en estas tareas y de que la dinámica demográfica tendrá efectos sobre las necesidades de cuidado, Teniendo en cuenta que la paridad tiene por objeto alcanzar la igualdad en el ejercicio del poder, en la toma de decisiones, en los mecanismos de participación y de representación social y política y en las relaciones familiares, sociales, económicas, políticas y culturales, y que se observa todavía en la región una subrepresentación de las mujeres en los ámbitos de toma de decisiones, Acuerdan: 47. Cumplir con el compromiso de fortalecer los mecanismos institucionales para la construcción de políticas de desarrollo con igualdad que garanticen la autonomía de las mujeres y la igualdad de género, dotándolos de autonomía y recursos humanos y financieros que les permitan incidir en forma transversal en la estructura del Estado, reconociendo el papel estratégico que desempeñan y elevándolos al más alto nivel; 48. Cumplir con el compromiso de incrementar y reforzar los espacios de participación igualitaria de las mujeres en la formulación e implementación de las políticas en todos los ámbitos del poder público y en las tomas de decisiones de alto nivel; 49. Tomar medidas para promover y fortalecer la elaboración, implementación y rendición de cuentas de presupuestos sensibles al género, para lograr la igualdad de acceso a los gastos del sector público, la inclusión de principios de igualdad de género en las distintas etapas de planificación, la presupuestación y la satisfacción de necesidades sociales específicas de mujeres y hombres; 50. Cumplir con el compromiso de promover y asegurar la aplicación de la perspectiva de género y su intersección con la raza, la etnia, la edad, la clase social y la condición de discapacidad en todas las políticas públicas, especialmente aquellas de orden económico y cultural, y la articulación entre los poderes del Estado y los actores sociales, organizaciones de mujeres afrodescendientes, indígenas y jóvenes para garantizar la igualdad de género; 51. Promover la paridad y otros mecanismos que garanticen el acceso al poder en los sistemas electorales, como una condición determinante de la democracia y una meta para erradicar la exclusión estructural de las mujeres en la sociedad, que afecta sobre todo a aquellas en condición de vulnerabilidad, a través de la capacitación a mujeres líderes; 52. Adoptar medidas legislativas y reformas institucionales para prevenir, sancionar y erradicar el acoso político y administrativo contra las mujeres que acceden a puestos de decisión por vía 16 electoral o por designación, tanto en el nivel nacional como local, así como en los partidos y movimientos políticos; 53. Desarrollar y fortalecer las políticas y servicios universales de cuidado que estén basados en los estándares más altos de los derechos humanos, con perspectiva de igualdad de género y generacional, que promuevan la prestación compartida entre el Estado, el sector privado, la sociedad civil, las familias y los hogares, así como entre hombres y mujeres, y que faciliten el diálogo y la coordinación entre todas las partes involucradas; 54. Impulsar leyes y desarrollar y fortalecer políticas públicas de igualdad laboral que eliminen la discriminación y las asimetrías de género en materia de acceso a empleos decentes y permanencia en ellos, remuneraciones y toma de decisiones en el ámbito laboral, y que reconozcan el valor productivo del trabajo doméstico no remunerado y de cuidado; 55. Fortalecer la participación de mujeres en los puestos de toma de decisión y alto nivel de las empresas y la capacitación para hombres y mujeres en horarios compatibles con su vida familiar, y fomentar los liderazgos de mujeres empresarias; 56. Establecer mecanismos de prevención, presentación de quejas y sanción de las prácticas de hostigamiento y acoso sexual y laboral, así como otras formas de asedio y violencia contra las mujeres y los hombres, especialmente en el espacio laboral y educativo; 57. Hacer efectivas las políticas adoptadas y adoptar medidas preventivas, penales, de protección y atención que contribuyan a la erradicación de todas las formas de violencia y estigmatización contra las mujeres y las niñas en los espacios públicos y privados, en particular los asesinatos violentos de niñas y mujeres por motivos de género, asegurando el acceso efectivo y universal a los servicios fundamentales para todas las víctimas y sobrevivientes de la violencia basada en género y prestando especial atención a las mujeres en situaciones de mayor riesgo, como las mujeres mayores, embarazadas, con discapacidad, grupos culturalmente diversos, trabajadoras sexuales, mujeres que viven con VIH/SIDA, lesbianas, bisexuales, transexuales, afrodescendientes, indígenas, migrantes, de las zonas de frontera, solicitantes de refugio y víctimas de trata, entre otras; 58. Reafirmar el compromiso y la voluntad política de América Latina y el Caribe, al más alto nivel, de combatir y eliminar todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres, incluida la violencia intrafamiliar, el femicidio/feminicidio y promover activamente la sensibilización sobre la implementación de la perspectiva de género entre los aplicadores de justicia; 59. Incrementar el acceso de los hombres, incluidos niños, adolescentes y jóvenes, a la información, la consejería y los servicios de salud sexual y salud reproductiva y promover la participación igualitaria de los hombres en el trabajo de cuidados, a través de programas que sensibilicen a los hombres respecto a la igualdad de género, fomentando la construcción de nuevas masculinidades; 60. Desarrollar y fortalecer planes y programas dirigidos a reducir las disparidades en la representación y el desempeño de niños y jóvenes en el sistema educativo, con especial referencia al Caribe de habla inglesa; 61. Garantizar la corresponsabilidad del Estado, el sector privado, la comunidad, las familias, las mujeres y los hombres en el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, integrando el cuidado en los sistemas de protección social, mediante prestaciones, servicios y beneficios 17 que maximicen la autonomía y garanticen los derechos, la dignidad, el bienestar y el disfrute del tiempo libre para las mujeres; 62. Mejorar los sistemas de estadística y los indicadores oficiales y registros administrativos, incorporando la perspectiva de género y avanzando en el reconocimiento del aporte económico y social de las mujeres en el desarrollo de las sociedades; 63. Fortalecer la capacidad de los países para elaborar y difundir estadísticas de género necesarias para la formulación de políticas públicas de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres; 64. Considerar la medición de la economía del cuidado a través de encuestas especializadas y la formulación de cuentas satélites del trabajo no remunerado y su incorporación en el sistema de cuentas nacionales; 65. Poner en marcha, con el apoyo de todas las tecnologías disponibles, servicios, programas y respuestas multisectoriales integrales e integrados, coordinados, interdisciplinarios, accesibles y sostenibles en todos los niveles, destinados a las mujeres, que incluyan la atención especializada y confidencial de los casos de violencia, que cuenten con recursos adecuados y que reúnan instancias tales como policía, sector justicia, atención en salud integral, incluida la salud sexual y la salud reproductiva, los servicios médicos y psicológicos y asesoramiento, así como opciones de formación y generación de ingresos, para promover la autonomía de las mujeres en todas sus dimensiones; F. LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS DE TODAS LAS PERSONAS MIGRANTES Teniendo en cuenta que los derechos humanos de las personas migrantes constituyen una prioridad en todas las iniciativas en torno a la cooperación sobre migración y que las preocupaciones acerca de la protección de los migrantes son compartidas por la comunidad internacional y exigen tener inclusión en todas las agendas de cooperación, Teniendo en cuenta también que en la región la población migrante alcanza un significativo número de alrededor de 30 millones de personas en la actualidad y que las personas migrantes realizan importantes contribuciones a sus países y a los países de destino, Preocupados por el impacto de la crisis económica en las condiciones de vida de las personas migrantes y la creciente complejidad de la migración, tanto en las travesías, el cruce de fronteras y la inserción de las personas migrantes, así como durante el tránsito y el retorno a sus países, Expresando inquietud por la evidente y sistemática violación de los derechos humanos que sufren las personas migrantes debido al racismo, la xenofobia y la homofobia, así como por la falta de garantías del debido proceso, y por las problemáticas específicas que afectan a distintos grupos, en cuanto a discriminación, abuso, trata de personas, explotación y violencia, particularmente las mujeres, las niñas, los niños y los y las adolescentes. Considerando que el pleno ejercicio de las personas migrantes de sus derechos humanos y el acceso a los servicios públicos básicos, en particular de educación y salud, incluida la salud sexual y la salud reproductiva, no deben depender de su condición migratoria, 18 Habida cuenta de que el proceso de desarrollo económico a escala mundial genera desigualdades y asimetrías que producen, a la vez, la disponibilidad de mano de obra dispuesta a trabajar por salarios mínimos y en condiciones precarias, y la demanda de condiciones altamente flexibles para extraer su fuerza productiva sin respetar sus derechos humanos, en particular, cuando se trata de personas provenientes de economías menos desarrolladas o en situación de mayor pobreza, Reconociendo los consensos alcanzados en la Conferencia Regional sobre Migración y en la Conferencia Sudamericana sobre Migraciones, así como en la primera reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en materia de gobernanza de las migraciones internacionales, y en otros foros y espacios subregionales, que asumen enfoques asociados a la protección de los derechos humanos de las personas migrantes, el tratamiento integral de los procesos migratorios y la especial atención de las víctimas de trata, Reafirmando el compromiso de redoblar los esfuerzos para encarar los desafíos y oportunidades que plantea la migración para los países de origen, tránsito y destino, bajo un enfoque de derechos humanos, de promoción del desarrollo y de responsabilidad compartida, Considerando que el papel relevante que el trabajo de las personas migrantes tiene en el crecimiento económico no ha sido suficientemente reconocido y no se ha refrendado con la expansión del reconocimiento de sus derechos humanos, incluidos sus derechos laborales y de sus familiares. Acuerdan: 66. Garantizar la plena inclusión de todos los asuntos de la migración internacional, incluidas las políticas de regularización migratoria, en las agendas y estrategias mundiales, regionales y nacionales para el desarrollo post-2015; 67. Brindar asistencia y protección a las personas migrantes, independientemente de su condición migratoria, especialmente a aquellos grupos en condición de vulnerabilidad, respetando cabalmente sus derechos y de acuerdo con la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares y las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, destacando la necesidad de brindarles una atención integral en aquellos países de tránsito y destino; 68. Elaborar estrategias integrales globales y regionales para erradicar la vulneración de los derechos humanos de las personas migrantes, así como aprovechar los beneficios y enfrentar los desafíos que plantea la migración, entre ellos, aquellos derivados de las remesas y de la migración calificada en sectores de alta demanda, así como la participación diferenciada de hombres y mujeres y la transnacionalización del cuidado; 69. Promover la suscripción de convenios bilaterales y multilaterales de seguridad social que permitan acumular años de trabajo a los trabajadores migrantes; 70. Incorporar principios de coherencia y reciprocidad en la atención de las diversas situaciones que enfrentan los emigrantes de los países de la región, abarcando a todas las etapas del proceso migratorio, tanto los que acontecen en la escala intrarregional como fuera de la región; 71. Alcanzar resultados concretos a través del diálogo y la cooperación internacional sobre migración, derechos humanos y desarrollo, en los espacios existentes dentro de la región y en los que se vinculan con otras regiones del mundo, en particular Norteamérica y la Unión Europea, desde una perspectiva que reduzca las asimetrías existentes en este ámbito y que afirme los intereses de los países latinoamericanos y caribeños; 19 72. Proteger decididamente los derechos humanos, evitando toda forma de criminalización de la migración, garantizando el acceso a servicios sociales básicos, de educación y de salud, incluida la salud sexual y la salud reproductiva cuando corresponda, para todas las personas migrantes, independientemente de su condición migratoria, prestando particular atención a los grupos en condición de mayor vulnerabilidad, entre ellos, los menores no acompañados, las personas que se desplazan en situación irregular, las mujeres víctimas de la violencia, las víctimas de trata, las repatriadas y las que se desplazan forzadamente buscando refugio; 73. Dar prioridad, en cada país, al fortalecimiento de los canales de coordinación intersectorial y, entre los países, al reforzamiento de los mecanismos de cooperación intergubernamental, para garantizar el ejercicio de los derechos humanos de todas las personas migrantes, independiente de su condición migratoria, con una perspectiva basada de género; 74. Fortalecer la cooperación entre países de origen, tránsito y destino para enfrentar las causas y los desafíos de la migración que acontece de manera irregular, de modo de generar una migración en condiciones humanas, ordenada y segura, mediante esquemas bilaterales de movilidad de la mano de obra, y salvaguardando la protección de los derechos humanos de los migrantes; 75. Promover que el Segundo Diálogo de Alto Nivel sobre la Migración Internacional y el Desarrollo, a celebrarse en Nueva York, el 3 y 4 de octubre de 2013, tenga como resultado la adopción de un documento consensuado de conclusiones y, en tal sentido, someter a las deliberaciones la oportunidad de impulsar los contenidos y directrices de una convención internacional sobre migraciones. G. DESIGUALDAD TERRITORIAL, MOVILIDAD ESPACIAL Y VULNERABILIDAD Habida cuenta de la importancia del acuerdo 2 del Comité Especial de la CEPAL sobre Población y Desarrollo en materia de población, territorio y desarrollo sostenible, aprobado en Quito en 2012, en particular el llamado a los Estados a considerar el territorio como elemento clave en el desarrollo sostenible y la convivencia humana y a reducir las desigualdades territoriales, dado que estas agravan las inequidades económicas, sociales y ambientales, tanto a escala subnacional como entre los países, Teniendo presente que en el mencionado acuerdo 2 del Comité Especial de la CEPAL sobre Población y Desarrollo se instó a avanzar en la consolidación de sistemas de planificación que coadyuven a la construcción de sociedades equitativas y sin exclusión social mediante el desarrollo de políticas públicas dirigidas a reducir las brechas existentes en la calidad de vida y en el ejercicio de derechos de todas las personas, con énfasis en las condiciones de vida de los seres humanos y su relación con el territorio que ocupan, Teniendo en cuenta los desafíos particulares que encaran los países de la región por las condiciones de pobreza, los procesos estructurales como la globalización, la especialización en la producción extractiva y el cambio climático y las relaciones de tales procesos con la movilidad de la población, su distribución espacial, su asentamiento, la vulnerabilidad de la población pobre, Tomando en consideración las características propias de la distribución espacial de la población en la región, como la alta urbanización, con sus oportunidades y riesgos, la persistencia del éxodo rural, la tendencia a la concentración de la población y a actividades en pocos centros 20 dinámicos, la limitación de opciones para el desarrollo de áreas rurales y centros poblados pequeños y la segregación y vulnerabilidad que enfrenta la población pobre en virtud de su localización espacial, Valorando los avances realizados y la experiencia lograda por la región en los procesos de descentralización, planificación del desarrollo y ordenamiento del territorio en los ámbitos nacionales y desagregados y, especialmente, las experiencias exitosas derivadas de la incorporación de las características y tendencias de la población en dichos ejercicios de planificación y ordenamiento, Preocupados por el elevado costo en vidas humanas, infraestructura, personas afectadas y pérdidas económicas que ha sufrido la región en los últimos años producto de desastres naturales y socioambientales, que colocan a los asentamientos humanos de las poblaciones más pobres en situación de mayor vulnerabilidad, Acuerdan: 76. Construir territorios más articulados, integrados y cohesionados, mediante el diseño y ejecución de planes, políticas e instrumentos de gestión territorial y urbana gestados de manera participativa, con una visión centrada en las personas, dentro del marco de los derechos humanos y con perspectiva de género y un enfoque de sostenibilidad y gestión del riesgo ambiental; 77. Promover el desarrollo y el bienestar de las personas de todos los territorios, sin ningún tipo de discriminación, incluido el pleno acceso a servicios sociales básicos, y la igualación de las oportunidades dentro de las ciudades, entre zonas urbanas y rurales, entre ciudades pequeñas, intermedias y grandes y entre población dispersa y la que habita en pequeños asentamientos rurales; 78. Ampliar y perfeccionar los procesos de descentralización, desconcentración y planificación participativa en los ámbitos subnacionales y locales, favoreciendo la disponibilidad, accesibilidad y calidad de los servicios básicos, educación y salud, incluida la salud sexual y la salud reproductiva y la prevención de la violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres; 79. Desarrollar programas que favorezcan la convivencia, la educación permanente, el ocio creativo, la salud mental y la seguridad ciudadana de la población en sus territorios para prevenir los actuales problemas sociales asociados entre otros, a la pobreza, la exclusión social, el consumo abusivo y el tráfico de drogas y la violencia de género; 80. Formular estrategias de desarrollo del sistema de ciudades, que incluyan el ordenamiento territorial y la sostenibilidad ambiental, favoreciendo una transición energética y procesos de producción y consumo sostenibles, teniendo en consideración externalidades sociales y ambientales, en el marco de los derechos humanos, con el fin de promover un desarrollo urbano sostenible e inclusivo y fortalecer todos los segmentos de este sistema, incluidas las ciudades intermedias y pequeñas; 81. Planificar y ordenar el desarrollo territorial y urbano, con perspectiva de derechos humanos y de género, formulando políticas de movilidad, asentamiento de la población y localización de actividades que consideren entre sus objetivos evitar el uso de zonas vulnerables y protegidas, y prevenir y mitigar el impacto de los desastres socioambientales y combatir la vulnerabilidad ambiental de las personas y comunidades de grupos étnicos y raciales discriminados, así como la mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático; 21 82. Formular e implementar estrategias y políticas que den respuestas integrales a situaciones de vulnerabilidad a desastres naturales, con un enfoque multidimensional de protección antes, durante y después de los eventos; 83. Promover el aprovechamiento inclusivo de los recursos naturales, evitando los daños sociales y ambientales que su explotación pueda causar; 84. Promover la utilización del análisis sociodemográfico georreferenciado, desagregado por sexo, raza y etnia, para mejorar la planificación territorial y la gestión del riesgo ambiental; H. PUEBLOS INDÍGENAS: INTERCULTURALIDAD Y DERECHOS Considerando que la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas reconoce y reafirma que los indígenas tienen, sin discriminación, todos los derechos humanos reconocidos en el derecho internacional y que poseen derechos colectivos indispensables para su existencia, bienestar y desarrollo integral como pueblos, Reafirmando el aporte al desarrollo y a la conservación del planeta que hacen los pueblos indígenas en la región y que todos los pueblos contribuyen a la diversidad y riqueza de las civilizaciones y culturas, que constituyen el patrimonio de la humanidad, Preocupados por la aguda desigualdad que afecta a los pueblos y personas indígenas, derivada de las injusticias históricas y la discriminación estructural, lo cual se expresa en mayores niveles de pobreza material, exclusión y marginalidad; así como en una menor participación en la toma de decisiones en las estructuras de poder y en los órganos de representación popular, lo que conlleva una vulneración de sus derechos humanos, Conscientes de la urgente necesidad de respetar y promover los derechos territoriales de los pueblos indígenas, como un requisito necesario para el desarrollo de su identidad y autonomía como pueblos, y de los desafíos que ello implica en un contexto de globalización, sobre todo frente al incremento de la explotación de los recursos naturales y la presión sobre los territorios de los pueblos indígenas, incluidos los pueblos en aislamiento voluntario, Preocupados por los altos niveles de morbilidad y mortalidad materna e infantil que aún prevalecen entre los pueblos indígenas, particularmente entre las mujeres, niñas y adolescentes que residen en zonas rurales, Reconociendo la necesidad de proteger y respetar los derechos colectivos de los pueblos indígenas, así como la necesidad de una mayor protección para su desarrollo, por las formas de violencia a las que se somete a niños, niñas, adolescentes y jóvenes, mujeres indígenas y personas mayores indígenas, Destacando la importancia de la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, denominada Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas, a celebrarse el 22 y 23 de septiembre de 2014, en cumplimiento de la resolución 65/198 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 21 de diciembre de 2010, Acuerdan: 22 85. Respetar y aplicar las disposiciones de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, así como las del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales, exhortando a los países que aún no lo han hecho a firmarlo y ratificarlo, adaptando los marcos jurídicos y formulando las políticas necesarias para su implementación, con la plena participación de estos pueblos, incluidas las personas indígenas que viven en ciudades; 86. Considerar las dinámicas demográficas particulares de los pueblos indígenas en el diseño de las políticas públicas, poniendo especial atención a los pueblos indígenas amenazados de desaparición, los no contactados o en situación de aislamiento voluntario o de contacto inicial, respetando el derecho a la libre determinación; 87. Garantizar el derecho a la salud de los pueblos indígenas, incluidos los derechos sexuales y derechos reproductivos, así como el derecho a sus propias medicinas tradicionales y sus prácticas de salud, sobre todo en lo que se refiere a la reducción de la mortalidad materna e infantil, considerando sus especificidades socioterritoriales y culturales, así como los factores estructurales que dificultan el ejercicio de este derecho; 88. Respetar y garantizar los derechos territoriales de los pueblos indígenas, incluidos a los pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial, prestando particular atención a los desafíos que plantean las industrias extractivas y otras grandes inversiones a escala global, la movilidad y los desplazamientos forzados, y desarrollar políticas que garanticen la consulta previa, libre e informada en los asuntos que les afecten, de conformidad con lo establecido en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas; 89. Adoptar las medidas necesarias, en conjunto con los pueblos indígenas, para garantizar que mujeres, niños, niñas y adolescentes y jóvenes indígenas gocen de protección y garantías plenas contra todas las formas de violencia y discriminación, y tomar medidas para asegurar la restitución de derechos; 90. Garantizar el derecho a la comunicación e información de los pueblos indígenas, asegurando que las estadísticas nacionales respeten el principio de autoidentificación, así como la generación de conocimiento e información confiable y oportuna sobre los pueblos indígenas, a través de procesos participativos, atendiendo a sus requerimientos y a las recomendaciones internacionales relativas a estos asuntos; 91. Participar activamente y al más alto nivel posible, previendo la participación de los pueblos indígenas en las delegaciones nacionales en la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, denominada Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas, a realizarse en septiembre de 2014, así como en otras instancias internacionales pertinentes. I. AFRODESCENDIENTES: DERECHOS Y COMBATE AL RACISMO Y LA DISCRIMINACIÓN RACIAL Reafirmando que la Declaración y el Programa de Acción de Durban de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia constituyen el marco integral de derechos humanos para el bienestar y desarrollo de las personas afrodescendientes y una base sólida para combatir el racismo, la discriminación, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, 23 Convencidos de que el racismo y la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia se producen por motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico, y que las víctimas pueden sufrir formas múltiples o agravadas de discriminación por otros motivos conexos como la identidad de género, la orientación sexual, el idioma, la religión, las opiniones políticas o de otra índole, el origen social, la situación económica, el nacimiento u otra condición, Destacando el aporte que hacen las poblaciones afrodescendientes al desarrollo y al bienestar de la humanidad en general y que la diversidad cultural debe valorarse, disfrutarse, aceptarse auténticamente y adoptarse como característica permanente que enriquece las sociedades, Profundamente preocupados por la situación de desventaja de las personas y comunidades afrodescendientes en las áreas de educación, empleo, salud, vivienda, mortalidad infantil y esperanza de vida, en particular cuando la desigualdad es resultado del racismo y la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, Acuerdan: 92. Respetar y aplicar las disposiciones de la Declaración y el Programa de Acción de Durban aprobados por la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, adaptando los marcos jurídicos y formulando las políticas necesarias para su implementación, con la plena participación de las personas afrodescendientes; 93. Abordar las desigualdades de género, raza, etnia y generacionales, teniendo en cuenta las intersecciones de estas dimensiones en las situaciones de discriminación que sufren las mujeres y especialmente, las jóvenes afrodescendientes; 94. Considerar las dinámicas demográficas y socioculturales particulares de las poblaciones afrodescendientes en el diseño y la aplicación de las políticas públicas, garantizando su plena participación, y el desarrollo de estadísticas desagregadas ; 95. Garantizar el ejercicio del derecho a la salud de las personas afrodescendientes, en particular la salud sexual y la salud reproductiva de las niñas, adolescentes y mujeres afrodescendientes, tomando en cuenta sus especificidades socioterritoriales y culturales, así como los factores estructurales, como el racismo, que dificultan el ejercicio de sus derechos; 96. Promover el desarrollo de las poblaciones afrodescendientes, a través de la implementación de políticas públicas, la elaboración de normas y la creación de una institucionalidad rectora que lleve adelante sectorialmente políticas, planes y programas de acción afirmativa que integren los principios de igualdad y no discriminación en todos los niveles de gobierno, con la participación de la sociedad civil organizada en todo el proceso de diseño, implementación y evaluación de dichos instrumentos; 97. Garantizar las políticas y programas para la elevación de las condiciones de vida de las mujeres afrodescendientes asegurando plenamente sus derechos, en particular los derechos sexuales y los derechos reproductivos; 98. Generar conocimiento e información confiable y oportuna con perspectiva de género y desagregado por sexo, edad y condición socioeconómica, entre otras variables, sobre las poblaciones afrodescendientes, a través de procesos participativos, atendiendo los requerimientos y las recomendaciones internacionales relativas al asunto. 24 J. MARCOS PARA LA PUESTA EN MARCHA DE LA FUTURA AGENDA REGIONAL EN POBLACIÓN Y DESARROLLO Reafirmando el papel estratégico que la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe está llamada a desempeñar en la revisión del Programa de Acción de El Cairo después de 2014 y en la revisión de las prioridades para su implementación, Subrayando la necesidad de contar con instrumentos operativos, sistemas de seguimiento y recursos para la acción en materia de población y desarrollo en la región, que den cuenta de los desafíos emergentes en este ámbito, Acuerdan: 99. Reiterar el llamado a establecer o fortalecer un mecanismo de coordinación nacional que incluya a las organizaciones de la sociedad civil para facilitar la implementación y el seguimiento del Programa de Acción de El Cairo después de 2014 y actuar como vínculo permanente ante esta Conferencia Regional; 100. Aprobar una agenda regional en población y desarrollo para América Latina y el Caribe, sobre la base y el seguimiento del Programa de Acción de El Cairo y de las medidas clave para seguir ejecutándolo más allá de 2014; 101. Generar mecanismos regionales y nacionales para el monitoreo y la rendición de cuentas sobre el cumplimiento de esta agenda regional en población y desarrollo para América Latina y el Caribe después de 2014; 102. Mejorar las fuentes de datos, en particular los censos de población, los registros administrativos, las estadísticas vitales y las encuestas especializadas, promoviendo la plena independencia de los sistemas nacionales de estadística y garantizando a través de marcos jurídicos e institucionales la aplicación de los principios fundamentales de las estadísticas oficiales por parte de los usuarios y productores, tanto en el ámbito nacional como internacional, así como la homologación metodológica que permita la comparabilidad entre países; 103. Asegurar los recursos financieros y humanos suficientes para desarrollar sistemas integrados de información confiables, oportunos y de calidad, con perspectiva de género y desagregados territorialmente y por sexo, edad, raza, pertenencia étnica y condición socioeconómica, para la toma de decisiones y la formulación, el seguimiento y la evaluación de políticas y programas de desarrollo; 104. Fomentar la coordinación entre las oficinas nacionales de estadística y las entidades competentes en el ámbito de las estadísticas, para la producción y el mejoramiento de estas, así como el aprovechamiento estadístico de los registros administrativos provenientes del sector; 105. Asegurar los recursos financieros suficientes y la movilización de recursos para América Latina y el Caribe de la cooperación internacional, con el fin de acelerar la implementación del Programa de Acción de El Cairo después de 2014 y las medidas aquí acordadas, e instrumentar a la par mecanismos claros y efectivos de transparencia y rendición de cuentas; 106. Diseñar y poner en marcha estrategias de formación y capacitación de recursos humanos en población y desarrollo, que cubran los diferentes temas, niveles territoriales y modalidades de cursos, utilizando los establecimientos académicos de la región y los adelantos tecnológicos 25 disponibles; con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas y los organismos del sistema de las Naciones Unidas; 107. Garantizar la efectiva participación de la sociedad civil y los movimientos sociales en la implementación, el monitoreo y la evaluación del Programa de Acción de El Cairo después de 2014, incorporando las medidas aquí acordadas; 108. Elevar en la próxima reunión de la Conferencia Estadística de las Américas una propuesta de armonización de los indicadores de salud, en particular de salud sexual y salud reproductiva para la región, incluidos los pequeños Estados insulares en desarrollo, con objeto de facilitar la comparación y el análisis de las tendencias regionales. K. RECOMENDACIONES DE SEGUIMIENTO 109. Resuelve que estos acuerdos se eleven como contribución de América Latina y el Caribe para el informe sobre la revisión del estado de la ejecución del Programa de Acción de El Cairo que el Secretario General presentará a la Comisión de Población y Desarrollo en su 47° período de sesiones, a celebrarse del 7 al 11 de abril de 2014, y para el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre el seguimiento del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, a celebrarse el 22 de septiembre de 2014 en Nueva York; 110. Solicita a la Secretaría que, en el marco de las relaciones existentes entre la población y el desarrollo, siga dando prioridad a los siguientes temas con perspectiva de género: determinantes y consecuencias de las tendencias demográficas, inequidades sociodemográficas, mortalidad en la niñez y materna, salud sexual y salud reproductiva, jóvenes, envejecimiento y personas mayores, pueblos indígenas y poblaciones afrodescendientes de América Latina y el Caribe, migración internacional e interna, fuentes de información sociodemográfica (censos de población y estadísticas vitales) y formación de recursos humanos en materia de demografía y población y desarrollo; 111. Solicita a la Secretaría que siga prestando apoyo a los países en la visibilización estadística de los pueblos indígenas y poblaciones afrodescendientes de América Latina y el Caribe, buscando el desarrollo de indicadores específicos e innovadores incluyendo el intercambio de buenas prácticas y proveyendo oportunidades de capacitación accesible para los funcionarios nacionales, y que continúe con el seguimiento regional de los asuntos que atañen a los pueblos indígenas y poblaciones afrodescendientes de América Latina y el Caribe; 112. Encarga a la Secretaría que preste todo el apoyo necesario para la realización de las actividades regionales preparatorias de la celebración de la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas, a realizarse el 22 y 23 de septiembre de 2014; 113. Encarga también a la Secretaría que facilite su apoyo técnico a las actividades relacionadas con el proceso preparatorio del Decenio Internacional para los Afrodescendientes; 114. Solicita además a la Secretaría, a través del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía-División de Población de la CEPAL, que siga liderando la colaboración con los países de América Latina y el Caribe en materia de migración internacional, en particular en la generación de información y de conocimiento, la elaboración de normativas y la formulación y evaluación de políticas sobre la base de un enfoque de derechos humanos, 26 siguiendo los compromisos establecidos en la resolución 615(XXXI) sobre migración internacional, aprobada en el trigésimo primer período de sesiones de la Comisión; 115. Pide a la Secretaría y al Fondo de Población de las Naciones Unidas que continúen generando información y conocimientos y presten apoyo técnico a los países para el seguimiento de la implementación de la Carta de San José sobre los derechos de las personas mayores de América Latina y el Caribe, así como otras actividades encaminadas a proteger los derechos humanos de las personas mayores en el ámbito de las Naciones Unidas; 116. Alienta a la Secretaría y al Fondo a que, a través de los grupos interinstitucionales, continúe coordinando esfuerzos con otros organismos internacionales y multilaterales para la realización de actividades prioritarias en materia de población y desarrollo en beneficio de los Estados miembros, y anima a la promoción y expansión de la cooperación Sur-Sur, la cooperación triangular regional y extrarregional y el intercambio de buenas prácticas; 117. Resuelve que la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, con el apoyo de la Secretaría, celebre una reunión en 2014 en preparación de la segunda reunión de la Conferencia; 118. Invita a los Estados a proponer, ante la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, la creación de grupos de trabajo sobre los temas aquí acordados, para su aprobación en la segunda reunión, que se realizará en 2015; 119. Solicita a los organismos, fondos y programas del sistema de las Naciones Unidas, entre ellos el Fondo de Población de las Naciones Unidas, que incluyan en sus Planes Estratégicos 2014-2017 los ejes del Programa de Acción de El Cairo aprobados en la primera Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, y que asignen los fondos de conformidad con los indicadores de necesidad según se requiera en cada uno de los temas planteados por esta Conferencia; 120. Pide a la Secretaría y al Fondo de Población de las Naciones Unidas que se fortalezca la cooperación técnica y científica, incluidas las cooperación Norte-Sur y Sur-Sur y la cooperación triangular, y reitera la importancia de que se desarrollen los recursos humanos, mediante la capacitación, el intercambio de experiencias y conocimientos especializados, la transferencia de conocimientos y la asistencia técnica para la creación de capacidad, lo que entraña fortalecer las capacidades institucionales, incluida la capacidad de planificación, gestión, seguimiento y evaluación; 121. Solicita a la Secretaría de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe que a través de la División de Asuntos de Género, en coordinación con el Fondo de Población de las Naciones Unidas y ONU-Mujeres, preste apoyo técnico a los mecanismos estatales y espacios regionales para el avance de la mujer para la gestión de recursos de cooperación y asistencia técnica que permitan la implementación y seguimiento del Programa de Acción de El Cairo y los presentes acuerdos; 122. Solicita también al Fondo de Población de las Naciones Unidas que fortalezca su cooperación a los gobiernos de la región en su compromiso de fortalecer la inversión en juventud y particularmente para incrementar los esfuerzos de articulación de las acciones relacionadas con el acceso a educación de calidad, incluyendo la educación integral en sexualidad, la igualdad de género, el empleo decente para jóvenes y su acceso a los servicios de salud de calidad, incluida la salud sexual y la salud reproductiva, en colaboración con otros organismos de cooperación y del sistema de las Naciones Unidas; 27 123. Solicita además a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y al Fondo que, en consulta con los gobiernos y en coordinación con las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas pertinentes, faciliten la cooperación Sur-Sur para continuar avanzando en las metas y objetivos del Programa de Acción de El Cairo después de 2014; 124. Agradece al Fondo de Población de las Naciones Unidas el acompañamiento técnico y el apoyo financiero en el examen operacional de la ejecución del Programa de Acción de El Cairo, de acuerdo la resolución 65/234 de la Asamblea General, así como por su apoyo a la organización y realización de la primera reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, que facilitó la definición de las medidas aquí acordadas; 125. Pide a la Secretaría que en la segunda reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo informe de las actividades realizadas en las áreas sustantivas mencionadas en los párrafos anteriores; 126. Agradece y felicita a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y al Gobierno de la República Oriental del Uruguay por la organización de la primera reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe y al Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE)-División de Población de la CEPAL por la preparación de la documentación correspondiente, en particular los informes titulados “Implementación del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo en América Latina y el Caribe: examen del período 2009-2013 y lecciones aprendidas. Síntesis y balance” y “Propuesta de agenda regional en población y desarrollo para América Latina y el Caribe después de 2014”, así como la colaboración del Fondo de Población de las Naciones Unidas; 127. Agradece asimismo a la Comisión, por intermedio del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE)-División de Población de la CEPAL, por el apoyo prestado a los países de la región para la aplicación, el seguimiento y la evaluación del Programa de Acción de El Cairo y por las actividades realizadas entre julio de 2012 y julio de 2013, descritas en el documento “Informe de actividades del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE)-División de Población de la CEPAL durante el período 2012-2013”3, así como la colaboración del Fondo de Población de las Naciones Unidas; 128. Agradece la participación de la sociedad civil y los movimientos sociales en el seguimiento del Programa de Acción de El Cairo y, en especial, sus aportes a la primera reunión de la Conferencia Regional; 129. Agradece al Gobierno de la República Oriental del Uruguay por acoger la primera reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe y por prestar todo el apoyo necesario para su realización; 130. Acoge con beneplácito el ofrecimiento del Gobierno de México para ser anfitrión en 2015 de la segunda reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe. 3 LC/L.3643/Rev.1. cepal.org/prensa/noticias/comunicados/0/50700/2013-595-Consenso_Montevideo_PyD.pdf …

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